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sábado, 24 de enero de 2015

El Crimen del Rol, o un Caso de Desconocimiento Periodístico.

Quiero dejar constancia que este artículo va especialmente dirigido a todos aquellos periodistas que, interesados en el campo de la criminología, han pulsado por error un enlace que les ha traído a este blog. ¡Bienvenidos!



Durante mi corta aventura en el espacio de la psicología y la criminología, me he dado cuenta de numerosos errores que la gente comete al hablar de las cosas que no conoce. Probablemente tú y yo entremos en ese saco, ya que no podemos pretender conocer la realidad absolutamente de todo (aunque sería deseable, ¿No?). Sin ir más lejos, hace unos días colgué una entrada en la que se reflejaban las falacias que la gente suele asumir sobre la criminalidad, desmitificando el conocimiento que mucha gente pueda poseer. Sin embargo, es absurdo pensar que un servidor, con su relativamente recién estrenado blog, pueda hacer frente a los auténticos gigantes en el campo de la información: los medios de comunicación.


En el máster al que asisto presencialmente, hay ciertas máximas que nos repiten una y otra vez. Sobre los medios de comunicación hay una muy particular, y es que para poder informar sobre algo, primero hay que conocerlo mínimamente. Tengo varios compañeros periodistas que están cursando estudios de criminología para eso, lo cual es algo que les honra. A veces, un periodista puede recibir una interpretación y, pese a lo pormenorizado de los detalles, confundir un término y cambiar toda la noticia (muy común, por cierto, en la interpretación de los casos judiciales y las declaraciones de los individuos que asisten a los mismos).

En realidad, el caso del que voy a hablarte hoy es, como su propio título indica, uno de estos “casos de desconocimiento periodístico”: el caso del crimen del rol. Con el análisis de este caso intentaré no solo exponerte cómo sucedió el caso, sino dirigir una pequeña crítica a aquellos medios que, sin molestarse en contrastar su información, volcaron sobre un ámbito lúdico la culpabilidad de un crimen. Eso sí: te diré antes de continuar que llevo muchos años jugando a juegos de rol, y este caso me llama especialmente la atención por ello. Puede entonces que puedas pensar que mi opinión esté algo condicionada (puede no, probablemente lo esté). Lo veo justo: al final del post dejaré algunos enlaces de interés para que puedas echarle un ojo al caso. Te invito a que formes tu propia opinión en base a lo que puedas investigar sobre el tema, si tienes interés.

¿Cuáles fueron los hechos?

En la madrugada del 30 de Abril de 1994 un par de jóvenes, Javier Rosado y Félix Martínez, apuñalaron de manera brutal a un empleado de limpieza de 52 años mientras esperaba al autobús. Una vez resuelta la investigación de los hechos y capturados los dos culpables, se supo la todavía más cruenta realidad.

Javier Rosado, autor e inductor del crimen


Resultó que todo formaba parte de un macabro juego inventado por Javier Rosado, “Razas”. Esto, unido al hecho de encontrar varios manuales de juegos de rol en la habitación del susodicho (y pese a que este aseguró que no le interesaban esos juegos), fue la chispa que encendió la crítica de varios medios de comunicación hacia los mismos, que no tardaron en sumar dos y dos. Aunque la respuesta no les diese cuatro.

Más abajo dejo un enlace, con una exposición mucho más clara del caso, publicado en la revista Criminología y Justicia, y escrito por Paz Velasco de la Fuente.

Por más que apuntó a la presencia de severos trastornos en Javier Rosado, la controversia estaba servida. Lejos, sin embargo, de esta persecución inquisitorial contra este tipo de juegos, te diré que, de hecho, en los juzgados prácticamente en ningún momento se tuvo en cuenta a los mismos. De hecho, la hipótesis de que hubieran afectado de algún modo a los hechos fue totalmente descartada. Al final, fueron varios posibles diagnósticos los que propusieron los psiquiatras y psicólogos forenses a Javier Rosado, que demostró ser un tipo inteligente, que incluso llegó a fingir tener una enfermedad mental para poder evitar la pena de prisión (Nota te interés: por si no estás familiarizado con el Derecho , querido lector, la presencia de una enfermedad mental que afecte al razonamiento o la capacidad volitiva puede evitar que una persona sea condenada con una pena de prisión, siendo en lugar de esto recluida en un centro psiquiátrico, o aplicado otro tipo de medida de seguridad, ya que se considera que la misma no es responsable directa de sus actos).

Finalmente, sin embargo, el diagnóstico con más peso fue la psicopatía, un trastorno de la personalidad caracterizado por falta de empatía y comportamiento antisocial (aunque como todos los trastornos de personalidad, no todos se manifiestan exactamente igual y no todo el mundo muestra los “síntomas” del mismo modo).

Javier Rosado fue condenado a 42 años de prisión. Su cómplice (sospecho que por el atenuante de ser un menor de edad) fue condenado a 12 años. Hoy, Javier ya se encuentra finalmente en libertad, aunque alejado de la vida pública y los medios de comunicación. 

Por si sientes curiosidad por conocer más del caso, más abajo dejo un enlace, con una exposición mucho más clara y profunda del mismo, publicado en la revista Criminología y Justicia, y escrito por Paz Velasco de la Fuente.

Película basada en los hechos que en
esta entrada tratamos


Sin embargo, la herida ya había quedado hecha. Actualmente, todavía hay quien desconfía de los juegos de rol, o más bien, de lo que estos puedan provocar a las personas, desconociendo totalmente su funcionamiento. ¿Crees que no es así? Un amigo tuvo que ocultarle durante mucho tiempo a su madre que jugaba, porque esta se lo había prohibido. Esto, evidentemente, no es culpa de ella. Tan solo se formó una opinión en base a lo que podría haber escuchado o leído. Y he aquí el meollo de la cuestión: el poder que tienen los medios de comunicación a la hora de influir en la opinión de las personas. Y ya no solo es en casos de la criminalidad o los juegos de rol, sino en multitud de otros campos. Por eso, y precisamente en campos tan duros como el de tratar el crimen, los periodistas deben estar altamente informados, huyendo de cualquier tipo de sensacionalismo que pueda revertir negativamente en la objetividad de la noticia que escriba. Por si no entiendes a qué me refiero con objetividad, aquí un extracto de “Una Necrosis Similar”, escrita por Rafael Torres para el periódico “El Mundo”, el 9 de junio de  1994, sobre el caso que estamos tratando:

“Los videojuegos, y seguramente también ciertos dibujos animados de la televisión, producen hemitrofia cerebral a medio plazo, pero los juegos de rol provocan necrosis fulminantes en los tejidos de la cabeza y del corazón. Ideados para imbéciles profundos, o bien para volver profundamente imbécil al que todavía no lo es (…).”

Objetivo, ¿Eh?

Por cierto, por si queda algún atisbo de duda, los juegos de rol no son nada peligrosos, y sí muy beneficiosos según los estudios (véase abajo del todo).

En conclusión, lo que realmente quería tratar con todo esto no es exclusivamente exponerte un caso que sucedió hace unos años de una manera muy llamativa y trágica. Lo que pretendo con este texto es concienciar de la enorme influencia que pueden tener los medios en la gente de a pie, y en la responsabilidad a lo que ello conlleva. Por tanto, informémonos continuamente. Antes de escribir o hablar de algo sobre lo que no sabemos (mucho o nada), tomémonos un momento para reflexionar. Y precisamente a ti, periodista interesado en el mundo del crimen, te lanzo un mensaje de especial relevancia, de palabras de Ben Parker: “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”.

Y a ti, lector habitual, te reitero lo que siempre trato de transmitir: no te conformes con la información que llega a ti; continúa informándote. Contrasta tu información, amplia tus conocimientos para tener una visión crítica. No dejes que opinen por ti. 

Y a la madre de mi amigo: pruebe el rol, maldita sea.





Enlaces de interés

http://www.via-news.es/index.php/libros-principal/libros/543-blank-99405443 - Creer lo Increíble: libro sobre las verdades y las mentiras respecto a los Juegos de Rol.

http://www.filmaffinity.com/es/film275314.html - Película basada directamente en el caso del crimen del Rol. 

http://dreamers.com/defensadelrol/articulos/rafatorres.htm - Una Necrosis Similar, artículo completo de Rafael Torres

http://cj-worldnews.com/spain/index.php/es/criminologia-30/perfiles-criminales/item/2844-jugar-a-matar-el-asesino-del-rol - Jugar a matar. El asesino del rol. Artículo de Criminología y Justicia de Paz Velasco de la Fuente.

http://rabida.uhu.es/dspace/handle/10272/4248 - Videojuegos como dispositivos culturales: las competencias espaciales en educación (No solo trata los beneficios de los videojuegos, sino también de los aportados por los juegos de rol, estrategia, etc.). 

lunes, 19 de enero de 2015

Las Nueve Falacias del Crimen

Como bien sabes, muy respetable lector, actualmente parece existir un grandísimo manto de ficción que cubre a la criminología. Y no me estoy refiriendo solo a aquello que las series de televisión o la literatura nos muestran (en la mayoría de los casos una realidad muy distorsionada), sino también a los propios conocimientos que la sociedad tiene de la criminología. Si ahora mismo, entre tú y yo, cogiésemos a diez personas y les hiciéramos diversas preguntas en cuanto a “cultura general” del delito, estoy seguro de que muchos de ellos, los cuales tan solo tienen los conocimientos que han podido adquirir de la sociedad o su propia experiencia, nos transmitirían una visión sesgada de lo que realmente es el acto criminal y todo lo que lo orbita.

Crime and Everyday Life.

Por ello, y pensando siempre en sorprenderte, he rescatado de un texto escrito por el profesor Marcus Felson las que él llama “Crime Fallacies”, o falacias del crimen. El propio texto se adjunta, mucho mejor explicado, en el libro que señalo a la izquierda (nuevamente en inglés).

¿Quién es Marcus Felson? Es un famoso criminólogo, actualmente profesor en la Universidad del Estado de Texas, y reconocido por su aportación al campo de las teorías situacionales de la criminalidad con su teoría de las actividades rutinarias. Intentaré hablar más adelante de él, pero ahora mismo basta con decir que sus teorías propugnan que a la hora de llevar a cabo un delito, un delincuente se guía por los costes y beneficios que esto puede reportarle, racionalizando sus acciones. Es en su explicación del fenómeno delictivo cuando propone estas nueve concepciones erróneas sobre el crimen, con el fin de “desmitificar” el hecho criminal, y poder plantear medidas preventivas aplicables a la delincuencia de manera realista. Sin más, pasemos a ver cuáles son. Seguro que te resultan interesantes:




1. La falacia del drama.

Los delitos que conocemos, en realidad, son menos espectaculares y dramáticos de lo que imaginamos. Los medios de comunicación, entre otros elementos, son los que contribuyen a mitificar los crímenes, y a mostrarlos como más extraordinarios de lo que realmente son. Así que, por un lado, ni todos los crímenes son fruto de una elaborada planificación (de hecho, la mayoría de ellos suelen ser fruto de los nervios del momento), ni es común la existencia de asesinos en serie, ni los asesinatos o violaciones representan la mayor parte de los delitos que se llevan a cabo, siendo bastante raros en general. Y por supuesto, hay una tasa mucho menor de criminalidad respecto a lo que podríamos suponer.

2. La falacia del sistema de justicia y la policía.

En muchos casos, sobreestimamos la utilidad de la policía y el sistema de justicia en la prevención y castigo de los crímenes. La policía, en realidad, suele realizar patrullajes y recogida de información, y solo en pocas ocasiones tienen la posibilidad de asistir al delito en directo. Así, un aumento de policía en muchas ocasiones no implica una reducción de las tasas criminales, y no todos los delitos llevados ante la justicia son posteriormente procesados y/o castigados.

3. La falacia o mentira del “yo no soy….”

Esta falacia pone de manifiesto la falsa creencia de que nosotros nunca cometeríamos un delito. En realidad, en multitud de ocasiones cometemos delitos (por ejemplo, la piratería), lo que pasa es que o bien no lo sabemos, o en nuestro círculo o cultura la actividad en concreto no está considerada un delito.

Marcus Felson (derecha)fue investido Doctor Honoris Causa por la Universidad
 Miguel Hernández de Elche (UMH), mi alma mater.
4. La falacia de la juventud inocente.

Aunque el imaginario popular sitúa al delincuente como un hombre de mediana edad (y busquemos suponer a nuestros jóvenes como personas relativamente “inocentes”), en realidad los crímenes son mucho más comunes durante la adolescencia y la veintena de edad, franja de edad en la cual se sitúan la mayor parte de los delincuentes, a partir de la cual el porcentaje de delitos empieza a decrecer en la población.

5. La falacia de la ingenuidad.

En ocasiones pensamos que los delitos son llevados a cabo por personas altamente inteligentes, como James Moriarty de Sherlock Holmes. Nada más lejos de la realidad: dado que las medidas de seguridad hacen cada vez más difícil delinquir, se recurre a los sistemas más sencillos para poder hacerlo. Robar una bicicleta, forzar una puerta de una casa, realizar un tirón de un bolso, etc. No hace falta ser un genio para poder delinquir.

6. La falacia del crimen organizado.

Lejos de lo que la gente piensa, el crimen no suele llevarse a cabo por grandes organizaciones criminales. Si bien en ocasiones se juntan grupos con un motivo común (el tráfico de drogas, por ejemplo), no es habitual que se formen grupos con una estructura jerárquica permanente para llevarlo a cabo (salvo excepciones, como los casos de las mafias, pero esto no es tan común como pensamos).

7. La falacia de la agenda.

Las personas esperamos en ocasiones que otros se ajusten a nuestras perspectivas y valores morales. Sin embargo, esto no suele ser sinónimo de una mayor estabilidad y un descenso de la criminalidad, como demuestran diversos estudios. Por otra parte, un aumento del bienestar económico no siempre implica un aumento de la estabilidad en una nación, como suponen muchas personas. De hecho, en muchas ocasiones los problemas están en la integración y en la cohesión social, y no en la educación o el nivel económico. Algo así es lo que ha ocurrido en el terrible atentado de Charlie Hebdo, del cual ya hablé en esta entrada.

8. La falacia de los límites difusos

No es fácil cuantificar el número de delitos que realmente se llevan a cabo, como tampoco es fácil, en realidad, consensuar la definición de lo que es delito.

9. La falacia de la aleatoriedad del crimen.

Hay gente que piensa que los crímenes pueden ocurrirle a cualquiera, y que además suceden aleatoriamente en tiempo y espacio. Pues bien: en contraposición a estos pensamientos, en realidad los eventos delictivos suelen responder a patrones en tiempo y espacio concretos. Por ejemplo, hay estudios que demuestran que lugares en los que se concentra mucha gente (estadios de fútbol, centros comerciales, etc.) son zonas más proclives a sufrir actos de delincuencia. A su vez, los fines de semana por la noche es más probable que puedan darse un tipo de delito en zonas concretas, y un largo etcétera. Esto, a su vez, nos permite poder llevar a cabo acciones para prevenir los delitos.

Como ves, en realidad en muchas ocasiones aceptamos unos dogmas sin plantearnos siquiera la veracidad de los mismos. Puede que conocieras todas estas “falacias”, o puede que alguna de ellas te haya hecho sorprenderte. En cualquier caso, ese es el poder que radica en aprender: permitirnos adquirir nuevos conocimientos con los que sorprendernos constantemente. Por lo tanto, no nos olvidemos de cuestionarnos las cosas que suceden a nuestro alrededor, tratando de aprender de ellas. Al fin y al cabo, uno nunca sabe cuándo se va a sorprender.

miércoles, 14 de enero de 2015

Terrorismo y sesgos de información. ¿Todos? somos Charlie.

Llevaba un tiempo preparando un texto que hablaba sobre el terrorismo, aunque desde un punto de vista histórico, como medio para acercarte curiosidades que quizá no conozcas del mismo. Sin embargo, y dado el impacto que el propio terrorismo ha tenido durante esta semana en los medios internacionales (curioso cuanto menos, porque los actos de terrorismo ocurren casi diariamente… aunque supongo que si no llama a nuestra puerta, no vende), no quería dejar pasar esta oportunidad para (si me permites) darte mi opinión sobre el tema (como ya hiciera en el caso del pederasta de Ciudad Lineal).

Antes de continuar, tengo que decir que llevo un tiempo en el cual el terrorismo representa la línea temática de los trabajos que suelo hacer para mi máster, supongo que porque me llama especialmente la atención como hecho criminal (o conjunto de los mismos). Esto, evidentemente, no me da una sabiduría superior a la que tú puedes poseer, pero sí que provoca que tenga que leer bastantes documentos sobre el terrorismo. Los datos que aquí voy a plantear no son inventados, sino parte de la información que he encontrado en artículos científicos. Tú decides qué hacer con ellos, pero sobre todo, no te olvides de seguir buscando para formarte una opinión.

El terrible asesinato de parte de la plantilla de la revista Charlie Hebdo nos ha conmocionado a todos. Un par de radicales islamistas –RADICALES- disparó al grito de “Alá es grande” contra las personas que allí encontraron, ocasionándoles la muerte a 12 de ellos y heridas graves a 4. Esto dio lugar a tres días de extrema conmoción, un asedio y una toma de rehenes en otro lugar, que probablemente todos conoceremos bien. Si no es así, os remito a los periódicos, hasta saber si la nueva ley me permite seguir colgando links a otras páginas.

A los pocos días, nos encontramos con varias manifestaciones y marchas en París en repulsa por los atentados (cosa lógica, por otra parte), ¿No?...

...¿No?...


Y luego empieza el juego. ¿Qué hacemos a partir de ahora? “Hay que evitar que los musulmanes vengan a destruir el mundo que conocemos” (observarás que aquí no incluyo la palabra RADICALES. ¿Sabes cuánta gente ha hecho lo mismo, con muchísimo más peso mediático que yo?).  O al menos, evitar que vengan de Siria a realizar atentados… Bien, como me encantan las listas, vamos a poner unos cuántos argumentos.

1.     El problema son los musulmanes.

Aunque parece obvio que no, mucha gente cree que es así. Sin ir más lejos, ha habido manifestaciones islamofóbicas en Alemania hace poco, ha habido pintadas en mezquitas, etc. Muy bien, pues, ¿Recordáis a la Inquisición? ¿Representaba eso a todos los cristianos? Lo dudo mucho. ¿No te parece algo actual? Bueno… ¿Deberíamos temer entonces a todos los cristianos, dada la tendencia de CIERTOS sacerdotes a la pederastia? El problema no son los musulmanes. El problema son los RADICALES, y lamentablemente, radicales hay en todos los bandos. Cito a Anders Breivik, que asesinó a 77 personas en Noruega. Defendía que los valores que le impulsaban a ello eran, en muchos casos, férreos valores cristianos. ¿Nos representa a todos los occidentales? Y por otra parte, ¿Nadie habla de los atentados del grupo de musulmanes Boko Haram, utilizando a unas pobres niñas pequeñas, contra otros musulmanes? Ni todos los musulmanes son terroristas, ni todos los musulmanes odian al cristianismo. Hola mundo real, adiós cruzadas.

2.      Para hacer frente a la amenaza islamista radical hay que endurecer la seguridad…

…y también se ha propuesto ya por algunos grupos eliminar el convenio Schengen, que permite la libre circulación de los ciudadanos de los países miembros por otros países miembros. Respondiendo a lo primero, piénsalo. El 11-S, otra tragedia, lo que hizo fue aumentar las leyes y controles de seguridad en aeropuertos. Sin embargo, ciertos estudios indican que esto no siempre reduce las posibilidades de que se cometa un delito de terrorismo (Testing a rational choice model of airline hijackings, de Dugan, LaFree y Piquero, 2005). ¿Aumentamos siempre la seguridad por encima de las libertades? Y respondiendo a lo segundo, ¿Alguien se ha parado a pensar que los terroristas eran franceses? Lo llaman terrorismo de segunda y tercera generación, esto es: sus abuelos eran los auténticos inmigrantes, sus padres ya nacieron en territorio europeo. Aquí en realidad lo que sí que se plantea es otro problema, y es que hablamos en muchas ocasiones de jóvenes fácilmente manipulables, y a su vez poco integrados en la sociedad en la que viven.

3.    Se debería replantear la cadena perpetua y la pena de muerte.

Aquí os voy te voy a recomendar que leas a Muñoz Conde, y concretamente, si podéis, su libro junto a Hassemer “Introducción a la Criminología y a la Política Criminal”. En él, y en otros muchos artículos, se defiende que un aumento de las leyes punitivas no siempre implica que la gente lleve a cabo menos actos criminales. En realidad, el castigo está planteado (por ejemplo, citando el artículo 25 de la Constitución Española) como método rehabilitador y resocializador. ¿Resocializa la cadena perpetua? ¿Y la pena de muerte, realmente evita que la gente que la presencia cometa crímenes? Piénsalo. El enfoque óptimo para hacer frente a esta y otras situaciones criminales es la prevención, como también indica el artículo citado en el anterior punto.

4.    Los musulmanes deberían mostrar su rechazo ante el atentado.

¿Es que acaso todos los dirigentes muestran su rechazo por las guerras que se llevan a cabo para “democratizar” países de Oriente? ¿Era necesario que los cristianos rechazaran el Ku Klux Klan cada vez que mataban a un negro? Por supuesto que no, era algo sobreentendido. Pues bien, exactamente lo mismo debería ocurrir a la inversa.


5.   Debemos manifestarnos (y nuestros líderes los primeros) en pos de la libertad de expresión.

Totalmente de acuerdo. Pero sinceramente, que los “manifestantes” sean personas que luego sacan a la calle leyes como la “Ley Mordaza”… Da que pensar, ¿No crees?


En conclusión, como ya he citado, lo que ha ocurrido en París ha sido terrible, y estoy seguro que en eso estamos de acuerdo. Pero no lo olvides: sé crítico. El terrorismo es un fenómeno criminal condenable, pero no podemos olvidar que en muchas ocasiones el terrorismo se utiliza como arma arrojadiza. Piensa que 9 de cada 10 actos terroristas ocurren en Asia y en África (Reinares, 2012). ¿Se realiza una marcha de protesta cada vez que ocurren esos 9 atentados? ¿Se rasga la gente las vestiduras cada vez que existe un hecho de este tipo? No seamos hipócritas, tratando de condenar algo y no condenando otras cosas. Nosotros somos Charlie. Ellos son Charlie. Al final, todos somos Charlie.


Piénsalo.


Aprendamos a perdonar.










martes, 14 de octubre de 2014

Análisis del crimen: el pederasta de Ciudad Lineal.

Estoy seguro de que, como persona ávida de información, tú, querido lector, estás interesado en la actualidad política española e internacional, y meditas constantemente sobre las noticias que de ella recibimos. Y, como recordarás de la primera entrada, yo dije que intentaría no limitarme exclusivamente a asuntos teóricos, sino también a eventos reales. Como lo prometido es deuda, voy a intentar que el primer tema que trate el blog sea uno de rigurosa actualidad.
 Sin duda, uno de los casos que más se ha comentado últimamente es el del tristemente famoso pederasta de Ciudad Lineal. Vamos a intentar hacer un breve repaso desde un punto de vista criminológico y psicológico a este caso, intentando hacer hincapié en ciertos datos que pueden resultar de tu interés. Pero antes, un breve resumen para que entres en situación:

El delincuente que nos ocupa es un agresor sexual que ha abusado de cinco niñas desde hace aproximadamente un año (sin contar las tentativas). El caso ha llamado especialmente la atención por la cantidad de información que ha circulado por las redes sobre él, creando además una gran alerta y no menos pánico en la zona de Ciudad Lineal (Madrid). Durante meses, hemos podido constatar casi en vivo como los medios de comunicación se hacían eco de la búsqueda de este personaje, hasta que finalmente fue detenido el día 24 de septiembre. Lejos de acabar aquí, la repercusión mediática de este caso parece rivalizar poco a poco con el caso de Bretón, quizá (lamentablemente) demasiado conocido para ti. Actualmente, todavía podemos ver como en muchos de los medios de comunicación se hacen eco de noticias relacionadas con su procesamiento judicial.

A partir de aquí, me limitaré a comentar tan solo los datos que más interés puedan suscitar. Si tienes interés en informarte más de la noticia, puedes encontrar una pequeña cronología aquí (aunque solo de los casos más actuales): 


  • El presunto pederasta ha admitido haber sufrido abusos de pequeño. Tanto los abusos que sufrió en su infancia como el abandono por parte de sus padres son temas que correlacionan con la conducta de agresión sexual. Es importante, de todos modos, que recuerdes que correlación no implica causalidad. Es decir, aunque algo esté relacionado, no implica que lo cause.
  • Antecedentes previos. El individuo acusado de haber cometido los crímenes ya fue llevado a prisión por llevar a cabo una agresión sexual a una menor. Y antes de eso, en su expediente consta que fue detenido por tema de tráfico de drogas. Has de saber que, cuanto más joven empieza a delinquir una persona, peor pronóstico tiene.
  • Incapaz de tratar el tema: en muchas ocasiones, las personas que llevan a cabo agresiones sexuales llevan a cabo distorsiones cognitivas de la realidad, haciéndose ver a sí mismos que en realidad no son culpables (por ejemplo, pueden creer haber sido provocados por los menores, algo evidentemente falso). Esto provoca que en multitud de ocasiones no quieran llevar a cabo un tratamiento, pensando que no lo necesitan. Si buscas por Internet, encontrarás ciertos comentarios de los informes que realizaron los psicólogos que le entrevistaron en prisión que te ejemplificarán lo que te digo.
  • Dificultad de elaborar un perfil: a la hora de tratar con delincuentes sexuales, es bastante complejo establecer un perfilamiento psicológico (más que en el caso de los asesinos u otros delincuentes), ya que concretamente este grupo de criminales es muy heterogéneo. Las descripciones que se dieron previamente de él fueron puramente físicas, aunque sí que se llegó a decir que parece ser un hombre que disfruta del desafío.
  • Modus operandi + zona de acción del crimen: sí que podía observarse una pauta en su modus operandi, en el cual se dedicaba a drogar a las menores, las llevaba a casa, las agredía, luego las lavaba y las abandonaba. Además, la zona en la cual supuestamente agredía a las víctimas es relativamente cercana a la zona en la que cometía los raptos y los abandonos posteriores.

Fuente: El País. 



  • Evolución de criminal organizado a desorganizado: si leemos con cierta profundidad los casos, veremos que en el último, el supuesto pederasta pareció cometer más descuidos que en los anteriores, como por ejemplo, no drogar a la víctima, o llevar a cabo el rapto en las cercanías de una central de la policía. Si bien este punto se ha relacionado con su tendencia al desafío, también puede verse relacionado con una progresiva desorganización (es decir, el descuido progresivo) de su modus operandi.
  • Conocimiento de la recogida de pruebas y actividad de la policía: en la actualidad, tantas series de ficción tienen un elemento disuasorio para los criminales, que son capaces de ver cómo los policías tienen unos recursos ingentes para poder detenerles. Sin embargo, también les enseña cómo poder evitar dejar ciertas pistas. El lavar a las víctimas posteriormente respondía a esto último, de modo que el presunto pederasta conocía cómo la policía podría recoger huellas de ADN de la víctima, actuando en consecuencia.
  • Criminalización. ¿Dónde está el supuesto de inocencia? Me guardaba este punto como el último para hacer una reflexión que quería compartir contigo. En el sistema penal español (y en la mayoría, si no todos, de los sistemas penales), el acusado es inocente hasta que se demuestra lo contrario. Esto es llamado presunción de inocencia. Sin embargo, del supuesto autor de este crimen circula su nombre y su cara por Internet desde hace mucho tiempo, siendo usado por los medios de comunicación de manera reiterada. Mi pregunta, como reflexión final, es la siguiente: Yo no aseguro que esta persona sea el pederasta de Ciudad Lineal, aunque tampoco lo descarto. Lo que no me parece correcto es que se haya extendido su imagen por todas partes, y más por los medios de comunicación. ¿Y si resultara no ser culpable? ¿Cómo reaccionarías tú, querido lector, si tu foto copara las fotos de todos los periódicos, si supieras que no has llevado a cabo un crimen? Recuerda: ante todo, es importante mantener la presunción de inocencia. Pero, sobre todo, es importante mantener una actitud crítica.


Y con esto termino la entrada de datos de interés sobre el pederasta de Ciudad Lineal. Si te has perdido un poco con los términos no te preocupes, en futuras entradas clarificaré a qué me refiero con términos como modus operandi o perfilamiento. 


Un saludo, querido lector.