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domingo, 27 de septiembre de 2015

Minority Report: ciencia tras la ficción.

¿Recuerdas cuándo escribí la entrada sobre películas y criminología? Estrenaba con eso una línea temática que esperaba relacionase el mundo cinematográfico con la psicología y la criminología. ¿Qué hay mejor que unir las aficiones de uno mismo? El hecho de ser capaz de responder a cuestiones de carácter científico y teórico a través de las películas es un arma realmente interesante para el docente dado que, como nos indica la propia psicología, tendemos a recordar los estímulos novedosos (especialmente los visuales) mucho mejor que otro tipo de estímulos. Y, ¿Qué hay más novedoso o estimulante que el argumento de una buena película?

Pues bien, siguiendo esta línea del blog, vengo hoy a presentar una película que tenía pendiente de ese mismo día, así como unas pocas reflexiones relacionadas con la misma: Minority Report.

 “Señor Marks, por orden de la División Precrimen del distrito de Columbia le detengo por el futuro asesinato de Sarah Marks y Donald Dubin que iba a suceder hoy."

Si has visto esta película, sabréis encajar perfectamente esta frase en la misma. Si como yo, todavía no le habías dado una oportunidad, creo que este es el momento. No solo porque sea una película muy bien dirigida, con una temática muy interesante y con giros argumentales bastante sorprendentes (¿Qué podíamos esperar de Spielberg?), sino porque es una película que trata un elemento muy reconocido en la actualidad dentro de la criminología: la predicción de la conducta.

Así, en la película vamos a encontrarnos como, tras décadas de avances científicos, se ha llegado a un punto en el cual, a través de una tecnología de precognición, se puede ser capaz de anticipar cuándo va a tener lugar un asesinato (así como la situación ambiental en la que tendrá lugar). Y esto, por supuesto, será utilizado para detener los crímenes antes de que ocurran, creándose así una unidad especial de intervención policial, alrededor de la cual gira toda la historia.

PreCrimen. Funciona.
¿Por qué me parece interesante tratar esta película en este momento? Pues bien: precisamente esta línea temática trataba el otro trabajo de fin de máster que tuve que realizar este año: el análisis de conducta con fines predictivos. Evidentemente, en la historia de Minority Report hay muchos elementos de ficción que rompen totalmente con nuestra realidad científica. Sin embargo, no deja de tener un trasfondo plagado de elementos criminológicos de enorme interés, los cuales a su vez se relacionaban con el trabajo que yo mismo hice. ¿Podemos aspirar a predecir la conducta? ¿En qué elementos deberíamos hacer hincapié para llevar a cabo estas predicciones? ¿Es factible suponer que la conducta puede ser descrita en su totalidad en forma de una enorme ecuación, o es un objetivo utópico?

En realidad, mi trabajo no dejaba de ser una investigación piloto, pero la revisión de investigaciones que realicé me permite plantear diversas teorías con las cuales aventurarme a responder a estas preguntas. En este caso, yo me centré en analizar las redes sociales y los datos que las mismas podían aportarnos de sus usuarios (y más concretamente, de su personalidad). Para ello, analicé diversas investigaciones anteriores y compilé los resultados que obtenía cada una de las mismas. ¿Cuáles fueron las conclusiones? Pues bien; en lugar de plantearlas en frío, vamos a compararlas con el argumento de Minority Report. ¿Qué afirmaciones son verdaderas, y cuáles falsas?

  • La predicción de la conducta es posible: Verdadero… a medias.
    Actualmente, y a caballo entre la psicología y la filosofía, podríamos asegurar que es imposible predecir la conducta de un individuo al cien por cien. Esto es así porque entraríamos a hablar de predestinación, algo que, como ya digo, entra más en campos de discusión filosóficos (e incluso teológicos) que puramente científicos.

    Sin embargo, sí que podemos llevar a cabo estudios para establecer los patrones de conducta de los individuos, en base a estudiar sus perfiles y clasificarlos. En el caso de mi investigación yo elegí la personalidad, pero hay casos aplicados en la actualidad que están dando buenos resultados, como es la búsqueda de perfiles de riesgo yihadistas. También el profiling (creación de perfiles psicológicos en base a los datos de un crimen) trata de predecir la posible conducta futura de autores y víctimas de un crimen, con un éxito moderado.

    De lo que no cabe duda es que la predicción de la conducta como tal no es posible (o al menos, no es infalible), pero sí que tiene cabida la predicción de patrones de conducta más o menos probables.
  • Puede crearse legislación para ser capaces de detener a individuos antes de que cometan crímenes: falso.

    El Derecho es bastante claro en este punto: no podemos castigar a alguien por tener cualquier tipo de pensamientos; tan solo cuándo los traduce en actos (preparatorios o ejecutorios) podemos intervenir. Esto en realidad permite que se cumplan las garantías de un Estado de Derecho, dado que si pudiéramos castigar a alguien por pensar diferente… bueno, ya te imaginas por dónde voy, ¿No?

    Por supuesto, en Minority Report esta legislación sí que existe, pero basándose en una capacidad de acierto absoluta. Esto hace que encuadremos esta afirmación como falso. Pura ficción.
  • Una hipotética predicción de la conducta sería exacta: falso.

    Como decíamos más arriba, no deja de ser una utopía ser capaces de predecir con tal exactitud un evento que podamos crear imágenes del mismo (como es el caso de Minority Report). Sin embargo, sí que se pueden establecer conjeturas basadas en la estadística y en la investigación, para determinar cuáles son las causas de acción más probables de los individuos. Por tanto, lo que realmente estaríamos “prediciendo” sería la tendencia de respuesta de un individuo ante diversos estímulos. Esto, que parece una tontería, es actualmente utilizado por disciplinas como el marketing o la publicidad para determinar cómo abordar a individuos diferentes.
  • Predecir la conducta sería tan solo aplicable a homicidios: falso.

    Hay que entender que Minority Report se basa en una premisa concreta para plantear esto: los precogs son los que determinan cuándo y cómo serán los crímenes, y por tanto tan solo aquellos que dejen una huella más grande pueden ser “predichos”. Aunque esto es relativamente coherente con la ficción que esta obra representa, nada más lejos de la realidad; como he dicho más arriba, de hecho, la predicción o prevención se está utilizando con fines aplicados, entre otros, a combatir el terrorismo. Además, en las cárceles se suele aplicar (por parte de psicólogos) la llamada “evaluación de riesgo de reincidencia”. Estos cuestionarios permiten determinar en qué medida un individuo tiene una alta o baja probabilidad de reincidir en una conducta delictiva. Sí, bueno, en realidad no dejan de ser orientativos y tampoco tienen una fiabilidad extrema, pero no dejan de ser, en menor medida, ejemplos de lo que estamos tratando aquí.
  • Anticiparnos a la conducta de un individuo reduciría notablemente la tasa de criminalidad: verdadero.

    Sin duda alguna, esta afirmación es correcta. Su explicación, la cual podría parecer obvia, la encontramos en que la prevención suele resultar mucho más útil a la hora de evitar conductas criminales que el castigo posterior al acto como método punitivo y disuasorio. En esto se basa, de hecho, el trabajo de muchos trabajadores sociales y psicólogos que trabajan con menores, tratando de encauzarlos y evitar que desarrollen conductas asociales que en un futuro puedan llevarles a la cárcel. Esto, a su vez, tiene otra vertiente, y es que si somos capaces de detectar perfiles de riesgo, podemos ser capaces de realizar un seguimiento para, si comienzan a planificar un acto criminal, ser capaces de detenerles en los actos preparatorios (y no limitarnos a actuar una vez se haya cometido el crimen).




Como decía al principio de esta entrada, creo que el mundo cinematográfico puede servirnos para ilustrar y transmitir conocimientos con una facilidad mayor que, simplemente, leyendo en un libro o estudiando la lección del día. En realidad no dejan de ser métodos complementarios, pero parece que hay una infraestimación del primero en detrimento de los otros dos. En cualquier caso, con estas reflexiones me gustaría poner en relevancia que realmente podemos explicar muchos fenómenos (y no solo de criminología o psicología) a través de la visualización de una película. Si consideras que has aprendido algo, te animas a ver la película por lo que aquí has leído, crees que estoy totalmente equivocado, o no estás de acuerdo en ciertos puntos… mi objetivo está cumplido.

Un saludo, querido lector.




-Hay una última cosa que quería decirte: el Diario está a punto de cumplir su primer año de vida (faltan unos días). Aunque ya realizaré una entrada haciendo un pequeño resumen de este año en términos de visitas, entradas, alcance, etc., quiero aprovechar para agradecerte el hecho de que me hayas seguido y leído durante todo este tiempo (o bien, que me hayas encontrado por casualidad hace poco tiempo. Porque admitámoslo, es casualidad). ¡Espero estar a la altura durante otro año más!

sábado, 1 de agosto de 2015

El miedo al crimen como instrumento de manipulación.

Hace menos de un mes que expuse frente al tribunal de la universidad Pablo de Olavide mi trabajo de fin de máster, titulado: “C2MD: desarrollo y aplicación de un cuestionario de medición de miedo al delito en la ciudad de Sevilla”. Sí, lo siento, quizá el título es tan pedante como yo introduciendo un post hablando de mí mismo. Sin embargo, y dado que la temática del miedo al delito me parece muy interesante, llevaba tiempo dándole vueltas a hacer una entrada sobre ella, y finalmente no fue en la exposición, sino en mi solitario viaje en coche a Sevilla donde me asaltó la idea.

Te pongo en situación: como ya podrás imaginar, yo estaba algo nervioso por el tema de la exposición. Si bien luego la disfrutaría mucho, en ese momento estaba dándole vueltas a los datos que tenía que plantear frente al tribunal al día siguiente. Después de un rato pensando en la presentación, finalmente decidí distraerme un poco poniendo un par de podcast que me había descargado de Milenio 3 (programa que, pese a haber terminado hará cosa de un mes, siempre recomendaré: no seas necio, no todo tiene que ver con OVNIs, hay programas realmente interesantes y totalmente veraces y “científicos”, como el que me inspiró a escribir sobre la historia real del hombre del saco en España).

El caso es que el programa en cuestión se llamaba “nos programan así”. En él, Santiago Camacho contaba cómo desde la Segunda Guerra Mundial, se habían refinado los programas de publicidad y manipulación de masas (la llamada ingeniería social), haciendo que los mismos no se limitasen a exponer hechos objetivos, sino que “atacaran” a los valores y creencias de los individuos, a través de la aplicación de la psicología a estas disciplinas. Un ejemplo práctico sería el siguiente:

  • Ejemplo previo a la introducción de elementos psicológicos: “compra nuestros coches, son los más rápidos y los más seguros” Se presenta el coche en pantalla, y poco más.

  • Ejemplo posterior a la introducción de elementos psicológicos: “solo los verdaderos hombres son capaces de domar nuestros coches… ¿Y tú, serías capaz?”, mientras un actor famoso, acompañado de una señorita de buen ver cuyo comportamiento no verbal deja entrever que se siente sexualmente atraída por el actor famoso conducen el coche.


Curioso, ¿eh? En realidad como ves no es nada del otro mundo, pero es una aplicación muy inteligente de la psicología (sin entrar a debatir sobre lo ético de esas prácticas). Si tienes interés en ver más ejemplos, dejo un enlace al final de este post para que puedas escuchar el programa de Milenio 3, sinceramente creo que no tiene desperdicio.

Puede parecer una tontería, pero he visto estudios que precisamente hablan de que cada color transmite algo. Esto es aplicado actualmente en el marketing y la publicidad. 


El caso es que la utilización de la “ingeniería social” (así se llama esta disciplina) me dejó pensativo, mientras repasaba nuevamente mi trabajo de fin de máster. Al fin y al cabo, el miedo se trataba de otra variable psicológica con la que se podía influir a la población. De hecho, y sin ir más lejos, en un apartado llamado “la importancia del miedo al delito” de mi investigación apuntaba que este miedo era capaz de provocar consecuencias de magnitud mayor que los propios delitos que las provocaban. Vamos de nuevo con ejemplos:

  • El tratamiento por parte de los medios de comunicación sobre los asesinatos llevados a cabo por Jack el Destripador creó una sensación de miedo que llevó al propio cuestionamiento sobre la capacidad de la policía para proteger a los ciudadanos en Londres (es decir, una sociedad entera se queja de la actuación de la policía por el miedo a los delitos cometidos por Jack el Destripador).

  • La huida de las clases más pudientes del centro de Chicago para establecerse en los suburbios, huyendo de las altas tasas de criminalidad (o lo que es lo mismo, un éxodo masivo de clases pudientes por el miedo a ser víctima de un crimen en el centro de la ciudad).

  • En la actualidad, las estadísticas arrojan que se teme más ser víctima de un delito mundano que a un ciberdelito. Sin embargo, las mismas estadísticas demuestran que es mucho más probable sufrir un ciberdelito. Aquí por tanto entra en juego el miedo derivado de la experiencia y de la magnificación de los delitos “de contacto”.

  • Como último ejemplo, el crimen del rol (que ya tratamos en esta entrada) provocó durante muchísimos años (y todavía algunas personas siguen creyendo lo mismo) que los juegos de rol provocaran conductas criminales en las personas que los jugaban. Las investigaciones, por supuesto, demostraron lo contrario, pero ahí está el poder del miedo.


Disculpa que me esté centrando tanto en poner ejemplos, pero el hacer hincapié en ellos es porque quiero que seas capaz de ver que las consecuencias de un crimen no se acaban en el mismo, sino que son capaces de trascender y provocar, como provocaría la ingeniería social, cambios de conducta en base a introducir elementos que afectan a nuestro procesamiento psicológico de las situaciones.

Y esto hace que llegue al núcleo de mi reflexión. Precisamente, el otro día estaba escuchando otro podcast, este mucho más antiguo y que no he logrado encontrar (aunque también es de Milenio 3) que hablaba sobre las incongruencias que existían en cuanto a todo lo sucedido durante el atentado del 11 de Septiembre de 2001 (el atentado de las Torres Gemelas en Nueva York). Se hablaba de que la demolición podía haber sido controlada, de que realmente la estructura de los edificios era a prueba de impactos tales como los que sufrió, etc. Seguro que alguna vez te has cruzado con algún programa sobre el tema, así que tampoco me extenderé. De todos modos quiero dejarte bien claro que ni le doy ni le quito credibilidad a la versión oficial, tan solo me limito a reflexionar sobre el tema.

Y precisamente esa reflexión me llevó a pensar en lo siguiente: en todos los ejemplos que yo utilizaba (y he utilizado más arriba) sobre el miedo al delito, estos han sido derivados de hechos provocados precisamente por criminales (individuos abiertamente conocidos, en los cuales no hay ningún atisbo de duda). Sin embargo, ¿Y si un gobierno (o un grupo afín a los intereses de un país, entiéndase) decidiese poner en marcha un crimen tan atroz como podía ser el crimen del 11-S, provocando una catástrofe que el mundo no olvidaría nunca, y que derivaría posteriormente en un miedo y una ira que fueran capaces de producir que todo un pueblo apoyase una decisión tan dura como entrar en una guerra?

Lo sé, en este momento me estarás llamando de conspiranoico para arriba. En realidad puede que tengas toda la razón, no te lo niego. Sin embargo, el otro día leyendo un libro que he adquirido sobre la segunda guerra mundial, vi como los alemanes se “auto-provocaban” ataques en las fronteras (creo que en Polonia fue un ejemplo, o tal vez en Austria, no lo recuerdo bien) para justificar sus invasiones a los países vecinos. Y tras leer eso, llevar varios días dándole vueltas a la temática de la ingeniería social, haber trabajado con el miedo que pueden producir los crímenes, e incluso haber sido testigo de cómo una masacre como la de Charlie Hebdo provocó que los principales partidos de gobierno legislaran para sacar adelante una ley sobre la prisión perpetua revisable (de la cual tengo muchas ganas de hablar) aprovechando precisamente la rabia y el miedo coyunturales de la gente, no me parecía tan absurdo plantearme hasta qué punto un grupo de individuos, más o menos conocidos, pueden ser capaces de utilizar el miedo como un instrumento de manipulación.






Tres cosas antes de cerrar por hoy.

En primer lugar, muchas gracias a todos los visitantes que han pasado por aquí, y que han hecho que las dos últimas entradas duplicasen en visitas al resto. Por supuesto, también creo que tendrá que ver con que son contenidos algo más “útiles” o curiosos que otros. Si bien sigue gustándome postear curiosidades o reflexiones como la de hoy, trataré de subir más entradas sobre libros, películas, etc., que atraen bastante más a la gente.

En segundo lugar, quiero dejarte aquí el enlace del programa de Milenio 3 “nos programan así”, del cual solo puedo decir que es realmente interesante, y que creo que sirve para ilustrar mucho más todo lo que yo he intentado plantear en esta reflexión.

http://cadenaser.com/programa/2015/04/19/milenio_3/1429401536_793361.html

Por último, quiero lanzarte un pequeño guante a ti, lector, dado que estoy buscando algún libro que trate sobre lo que aquí he definido como ingeniería social. Me da igual si está en inglés o en castellano, el caso es que me gustaría poder localizar algo para leer sobre el tema. Hasta el momento lo único que he encontrado es uno que habla sobre ingeniería social, pero aplicada a los ordenadores (que no es precisamente lo que estoy buscando, aunque quizá pueda haber confundido el término, no estoy seguro). Si encontrases algo, o conocieses de algún libro, por favor, no dudes en dejarme un comentario o indicarme a través de algún mensaje privado el título.

Muchas gracias, querido lector.



jueves, 4 de junio de 2015

10 películas que todo criminólogo debería conocer.


Me encanta el cine. Como los videojuegos, como la lectura. Creo que son auténticas maravillas transmisoras del saber, el paso definitivo de la transmisión oral y escrita a la transmisión audiovisual. El cine nos hace reir, llorar, sentir temor, excitarnos, e incluso aburrirnos. Una herramienta capaz de provocar en nosotros tal abanico de reacciones nunca debería ser tomada como un mero instrumento de entretenimiento. Porque sí, el cine es entretenido, pero también puede resultar profundamente instructivo, en tanto que nos lleva a reflexionar sobre temas tan variados como complejos.

Por supuesto, la criminología y la psicología son temas recurrentes en la práctica cinematográfica, como elementos imposibles de disociar de la propia naturaleza del ser humano. Y es por ello que hoy, rompiendo un poco con la temática habitual de lanzarte datos puramente teóricos, quiero dar el paso de recomendarte ciertos títulos de películas que quizá te interese visualizar en tus ratos libres. Desde luego, como títulos cinematográficos no tienen parangón, pero lo realmente importante es que todos ellos guardan una estrecha relación con los temas que habitualmente tratamos aquí.

Espero que los disfrutes. Allá vamos.



1. El silencio de los corderos.


Quizá la película más clásica de toda esta lista. A los profesores y divulgadores de criminología y psicología forense se les llena la boca recomendando esta película, ¿Por qué iba yo a ser menos? La situación en la cual un asesino ayuda a atrapar a otro asesino está basada (sospecho, no lo he confirmado) en un caso real: el de Ted Bundy, quizá uno de los asesinos en serie más famosos. El mismo, con el fin de retrasar su ajusticiamiento, colaboraba con la justicia a través de cualquier medio, incluso ofreciendo su conocimiento para atrapar a otros criminales como él.

En general, una película muy recomendable, con un brillante Anthony Hopkins en el papel del doctor Lecter, quizá uno de los asesinos más profundos de la historia cinematográfica. Si queréis profundizar, os recomiendo la serie que salió hace pocos años, todavía en activo, llamada Hannibal (todavía más profunda si cabe).

2. Un método peligroso.


Película que trata sobre la relación existente entre Sigmund Freud y Carl Jung. Si has logrado pasar los primeros meses en la carrera de psicología encontrarás esta película curiosa, dado que representa a dos grandes pioneros de la psicología en general y del psicoanálisis en particular. Si bien se centra en su mayoría en el propio Jung y en sus… terapias, creo sinceramente que cualquier psicólogo debería ver esta película.

3. Copycat


Esta es una película que conocí de pura casualidad, pero que resultó ser más interesante de lo que me esperaba. Trata de una analista criminal y de cómo su vida se ve truncada por la aparición de un asesino, que además tiene la particularidad de (aviso: pequeño spoiler) imitar los delitos llevados a cabo por otros asesinos famosos. La particularidad que tiene esta película es que realmente existen los asesinos que imitan a otros asesinos, de ahí el término copycat, utilizado en lengua inglesa para definirlos.

4. Zodiac.


Se trata de una pequeña adaptación de uno de los casos más sonados de la criminología, el del asesino del Zodíaco. Evidentemente introduciendo algo de ficción de por medio, se trata de una película bastante entretenida, que permitirá conocer pequeñas pinceladas de este famoso caso. Por cierto, por si te lo estás preguntando, todavía hoy en día no ha sido hallado el culpable. Ah, y nada que ver con lanchas.

5. Te doy mis ojos.


Sí, es española. No, no apagues todavía. El cine español lleva unos años dándonos muchas alegrías e historias muy interesantes, y esta es una de ellas. Como punto de encuentro entre la criminología y la psicología forense, la película narra la historia de una mujer en pleno ciclo del maltrato, y sobre cómo la personalidad de la misma se ve afectada por todo esto. Yo conocí esta película como parte de un ejercicio de un curso, y la verdad, es bastante gráfica para entender el problema de la violencia de género, conocer cómo se desarrolla la misma, y entender los perfiles tanto de víctima como de agresor. Muy recomendable.

6. El experimento.


Nuevamente un guiño a los psicólogos y a la psicología social, El experimento es una película creada para imitar el famoso experimento de la cárcel de Stanford, en el cual se dividió a un grupo de personas normales en dos grupos: unos representarían a guardias, y otros a prisioneros. Representa muy bien cómo la asunción de un rol puede cambiarnos a muchos, pero sobre todo representa a la perfección una de las nueve falacias del crimen (de las cuales hablé en esta entrada): la falacia del “yo no soy”.

7. La ola.


Esta película es algo menos conocida, pero también muy interesante, en línea además con la anterior. Esta precisamente trata sobre la importancia que puede tener la pertenencia a un grupo social, y el impacto que la identidad y roles de ese grupo puede tener en nosotros. Si te preguntas qué tiene que ver esto con el crimen, te recordaré que precisamente el sentimiento de pertenencia a ciertos grupos unido al aislamiento social al que someten otros puede ser, según la sociología, un factor de riesgo para la generación de una conducta criminal.

8. Cadena perpetua.


Dejando de lado lo interesante que resulta la película en general (y yo no soy demasiado aficionado al cine de prisiones), trata un tema que, pese a no estar demasiado en boga, resulta un controvertido debate en el campo de la criminología, la psicología y el derecho penal: ¿Cumplen las cárceles una función de rehabilitación? ¿Deberíamos siquiera plantear la prisión como rehabilitación, o tan solo como castigo? ¿Y si solo fuera un “time out”, o la exclusión de individuos incorregibles de una sociedad de hombres pacíficos? Como verás, en esta película se muestra cómo los individuos, lejos de rehabilitarse, se adaptan más y más a la vida de la cárcel, llegando a darse situaciones en las cuales los presos no saben enfrentarse al mundo exterior. Muy interesante para reflexionar sobre el tema, pese a lo controvertido del mismo.

9. Minority Report.


Tengo que confesarte algo: todavía tengo pendiente esta película. Y sin embargo, es tan nombrada en ciertos ámbitos de las ciencias criminales (sobre todo los referidos al análisis de inteligencia) que es complejo no conocer ya a la perfección su argumento. ¿Y si pudiéramos detectar qué individuos van a cometer ciertos hechos delictivos antes de que se llegasen a cometer? ¿Estaría justificado el detener a alguien solo por “dar un perfil” de criminal? En esta película se cuestionan temas como el libre albedrío, la predisposición (muy en la línea de las teorías biologicistas de Lombroso, salvando las distancias) y el límite ético del uso de las técnicas de detección de perfiles de riesgo.

Por cierto: quizá la película esté contada en un tono de ciencia ficción, pero créeme… la criminología no está tan lejos de esa ficción actualmente.

10. Psicosis



Cierro esta lista con quizá una de las películas más conocidas, quizá por su antigüedad, quizá por su director, o quizá por lo rompedora de la misma para la época: Psicosis. Sobre esta, prefiero guardarme toda descripción del argumento. Huelga decir que es una película algo clásica en blanco y negro, pero creo firmemente que te gustará. Sobre todo, por el peso que la psicología tiene sobre el principal antagonista. Sin duda, la perfecta historia del criminal con trastornos psicológicos llevada al cine, y probablemente precursora del miedo que actualmente existe por la “supuesta peligrosidad” de los trastornados mentales.





Y esto ha sido todo. Si te ha parecido una experiencia interesante, en próximas actualizaciones procuraré repetir el experimento de unir elementos de cine (u otras temáticas, como los nombrados videojuegos, series o libros de diversa índole) con criminología y psicología. En cualquier caso, no dudes en comentarme si echas en falta alguna aportación, con la cual poder enriquecerme yo también.


Un saludo, querido lector.

jueves, 5 de febrero de 2015

Decálogo para formar un Pequeño Delincuente: "Reflexiones de un Juez de Menores", de Emilio Calatayud

Hoy voy a desviarme ligeramente de los temas que suelo tratar contigo, querido lector, para comentarte una curiosidad que he podido encontrar hoy navegando por la red. Y en esta ocasión, el tema no será específico de la criminología, sino que también es interesante desde el punto de vista de la psicología general y del desarrollo, amén de ser bastante actual. Hoy lo que te traigo son un par de documentos: un pequeño extracto de un libro y una conferencia. Te pongo en situación:

Emilio Calatayud
Ayer en clase vimos un vídeo (cuyo enlace colgaré abajo del todo) en el cual el juez Emilio 
Calatayud, conocido por el tipo de sentencias pioneras que suele imponer (en lo referente a la educación y la orientación de las mismas) en los juicios de delitos cometidos por menores, charlaba, de una manera bastante amena e interesante, sobre la relación entre los elementos propios de la actualidad y la crianza y posible desviación criminal de un hijo. ¿Cómo influyen las nuevas tecnologías en la posibilidad de una persona de llevar a cabo una conducta criminal? ¿Somos más blandos en la crianza ahora que antes? ¿Es lícito el trato “excesivamente democrático” que se tiende a dar a los niños, frente al trato “excesivamente autoritario”? Todas estas y otras preguntas puedes verlas respondidas en la charla que el juez imparte. La verdad es que el vídeo no tiene desperdicio alguno, y si tienes tiempo suficiente en casa y suficiente interés, te recomiendo que le eches un vistazo. Además, te lo recomiendo encarecidamente si eres padre o madre.

Y por otra parte, en el video el juez hace referencia a un decálogo que él mismo escribe sobre cómo “desarrollar un pequeño delincuente”. He aquí el meollo de la entrada de hoy, ya que me ha parecido tan curioso que me gustaría compartir esta parte de su libro contigo. Por si al terminar de leer la entrada sientes curiosidad, he dejado abajo del todo un enlace al libro, llamado “reflexiones de un juez de menores”. Vayamos ahora con el famoso decálogo y comentémoslo un poco, a ver qué opinamos los dos.




  1. Comience desde la infancia dando a su hijo todo lo que pida. Así, crecerá convencido de que el mundo entero le pertenece.

    Demasiada gente actualmente intenta que su hijo pueda disponer de todas las comodidades de las que ellos mismos no pudieron disponer. Esto es, en realidad, un arma de doble filo: si bien es importante que los niños puedan sentirse cómodos y tengan cubiertas sus necesidades, no hay que confundir el ser buen padre con darle todo a un niño. Sobre todo, porque llegará un momento en que el niño se acostumbrará a que se lo den todo.

  2. No se preocupe por su educación ética o espiritual. Espere a que alcance la mayoría de edad para que pueda decidir libremente.

    Si bien yo mismo soy partidario de una educación menos autoritaria y más basada en el diálogo, desde pequeños debemos intentar enseñar a nuestros hijos la importancia de la educación. Y no hablo de una educación religiosa (eso queda en función de la persona), sino de normas de educación cívica y morales. Cuando crezca, ya decidirá la legitimidad de las mismas.
  3. Cuando diga palabrotas, ríaselas. Esto lo animará a hacer cosas más graciosas.

    En términos de psicología conductista, esto es puramente un refuerzo positivo, lo cual lo único que hará es aumentar la probabilidad de que la conducta se lleve a cabo. Y lo que hoy puede parecer una broma, mañana puede ser una falta de educación.
  4. No le regañe, ni le diga que está mal algo de lo que hace. Podría crearle complejos de culpabilidad.

    Al contrario de lo que la gente piensa, la inmensa mayoría de los niños son fuertes. Decir que algo está mal, dicho de una manera propicia, no le causará ningún dolor, complejo o trauma de ningún tipo, sino que le enseñará que hay cosas que no deben hacerse de un modo concreto. Y por supuesto, regañarle no implica necesariamente pegarle. Hay una larga escala de grises entre el pasotismo y el castigo físico.

  5. Recoja todo lo que él deja tirado: libros, zapatos, ropa, juguetes. Así se acostumbrará a cargar la responsabilidad sobre los demás.

    Precisamente, el niño debe aprender desde bien pequeño a ser responsable de sus actos y de sus cosas. Esto permitirá que en el futuro sienta que tiene el control sobre sus cosas, y a su vez que se sienta responsable de su entorno y de sí mismo. Debemos ayudarle a que aprenda a hacer las cosas de manera autónoma, no hacer las cosas por él.

    ...Entenderé que no estás pensando en enseñar a cocinar "autónomamente" a tu niño de 6 años.

  6. Déjele leer todo lo que caiga en sus manos. Cuide de que sus platos, cubiertos y vasos estén esterilizados, pero no de que su mente se llene de basura.

    Trata de guardar un leve control sobre aquello que lea. Hay libros muy interesantes e indicados para todas las edades. Sin embargo, internet y la telefonía móvil nos dan acceso a muchas, muchísimas lecturas no tan recomendadas. Trata de orientar al menor a lecturas positivas y reflexivas.

  7. Riña a menudo con su pareja en presencia del niño, así a él no le dolerá demasiado el día en que la familia, quizá por su propia conducta, quede destrozada para siempre.

    El aprendizaje vicario, o aprendizaje a través de la observación de lo que otros hacen, es extremadamente común y evidente en los niños de edades jóvenes. Sin embargo, tampoco en los más mayores termina de desaparecer. ¿Quién no ha tenido algún ídolo al que ha intentado imitar o parecerse? Mucho cuidado con cómo nos comportamos frente a los chavales, porque pueden aprender lo peor de nosotros mismos.

  8. Dele todo el dinero que quiera gastar. No vaya a sospechar que para disponer del mismo es necesario trabajar.

    Esto no quiere decir que el niño tenga que ponerse a trabajar sirviendo copas para poder pagarse sus cosas (tal y como está el paro, lo que nos faltaba, ¡Más competencia!). Sin embargo, sí que sería interesante asignarles una pequeña cantidad de dinero conforme se van haciendo algo mayores, siempre a cambio de ciertas tareas que deban realizar para ayudar en casa (para que relacionen el dinero con el trabajo). Y por supuesto, nada de “si lo apruebas todo, te compro la moto”. Por favor.

  9. Satisfaga todos sus deseos, apetitos, comodidades y placeres. El sacrificio y la austeridad podrían producirle frustraciones.

    Esto en realidad se relaciona bastante con lo ya comentado. El niño debe poseer, sobre todo, autocontrol. No podemos dejar que explote a la primera de cambio, y mucho menos darle lo que quiere durante esa explosión de rabia. La máxima “el que algo quiere, algo le cuesta”, es importante aquí. Y sobre todo, que no es más feliz el que más tiene, sino el que menos necesita. Quizá relacionemos un portátil o un videojuego caro con diversión, pero… ¿Acaso no hemos sido felices nosotros jugando con juguetes antes de todo eso?

  10. Póngase de su parte en cualquier conflicto que tenga con sus profesores y vecinos. Piense que todos ellos tienen prejuicios contra su hijo y que de verdad quieren fastidiarlo.
    No hay mucho que comentar aquí. Ante todo, y como siempre te digo, hay que ser crítico. La verdad nunca suele estar en una u otra parte, suele estar en puntos intermedios. Y si no respetamos a las personas que discutan con nuestro hijo, nuestro hijo aprenderá que ciertas personas no merecen respeto.

Aquí el libro dónde se recoge
este decálogo

Y esto es todo por hoy. Espero que lo hayas disfrutado. A mí me ha parecido muy interesante el poder compartir mi reflexión sobre este decálogo contigo. Por supuesto, me queda añadir algo: yo no soy padre. Probablemente, si algún padre pase por aquí, tendrá mucho, muchísimo que decirme al respecto. Evidentemente, la experiencia vale más que cualquier teoría. De modo que estoy a tu disposición si quieres criticarme. Estaré encantado de aprender de ti.





Aquí el enlace del vídeo en cuestión: https://www.youtube.com/watch?v=zZM1OwPbkoY








sábado, 24 de enero de 2015

El Crimen del Rol, o un Caso de Desconocimiento Periodístico.

Quiero dejar constancia que este artículo va especialmente dirigido a todos aquellos periodistas que, interesados en el campo de la criminología, han pulsado por error un enlace que les ha traído a este blog. ¡Bienvenidos!



Durante mi corta aventura en el espacio de la psicología y la criminología, me he dado cuenta de numerosos errores que la gente comete al hablar de las cosas que no conoce. Probablemente tú y yo entremos en ese saco, ya que no podemos pretender conocer la realidad absolutamente de todo (aunque sería deseable, ¿No?). Sin ir más lejos, hace unos días colgué una entrada en la que se reflejaban las falacias que la gente suele asumir sobre la criminalidad, desmitificando el conocimiento que mucha gente pueda poseer. Sin embargo, es absurdo pensar que un servidor, con su relativamente recién estrenado blog, pueda hacer frente a los auténticos gigantes en el campo de la información: los medios de comunicación.


En el máster al que asisto presencialmente, hay ciertas máximas que nos repiten una y otra vez. Sobre los medios de comunicación hay una muy particular, y es que para poder informar sobre algo, primero hay que conocerlo mínimamente. Tengo varios compañeros periodistas que están cursando estudios de criminología para eso, lo cual es algo que les honra. A veces, un periodista puede recibir una interpretación y, pese a lo pormenorizado de los detalles, confundir un término y cambiar toda la noticia (muy común, por cierto, en la interpretación de los casos judiciales y las declaraciones de los individuos que asisten a los mismos).

En realidad, el caso del que voy a hablarte hoy es, como su propio título indica, uno de estos “casos de desconocimiento periodístico”: el caso del crimen del rol. Con el análisis de este caso intentaré no solo exponerte cómo sucedió el caso, sino dirigir una pequeña crítica a aquellos medios que, sin molestarse en contrastar su información, volcaron sobre un ámbito lúdico la culpabilidad de un crimen. Eso sí: te diré antes de continuar que llevo muchos años jugando a juegos de rol, y este caso me llama especialmente la atención por ello. Puede entonces que puedas pensar que mi opinión esté algo condicionada (puede no, probablemente lo esté). Lo veo justo: al final del post dejaré algunos enlaces de interés para que puedas echarle un ojo al caso. Te invito a que formes tu propia opinión en base a lo que puedas investigar sobre el tema, si tienes interés.

¿Cuáles fueron los hechos?

En la madrugada del 30 de Abril de 1994 un par de jóvenes, Javier Rosado y Félix Martínez, apuñalaron de manera brutal a un empleado de limpieza de 52 años mientras esperaba al autobús. Una vez resuelta la investigación de los hechos y capturados los dos culpables, se supo la todavía más cruenta realidad.

Javier Rosado, autor e inductor del crimen


Resultó que todo formaba parte de un macabro juego inventado por Javier Rosado, “Razas”. Esto, unido al hecho de encontrar varios manuales de juegos de rol en la habitación del susodicho (y pese a que este aseguró que no le interesaban esos juegos), fue la chispa que encendió la crítica de varios medios de comunicación hacia los mismos, que no tardaron en sumar dos y dos. Aunque la respuesta no les diese cuatro.

Más abajo dejo un enlace, con una exposición mucho más clara del caso, publicado en la revista Criminología y Justicia, y escrito por Paz Velasco de la Fuente.

Por más que apuntó a la presencia de severos trastornos en Javier Rosado, la controversia estaba servida. Lejos, sin embargo, de esta persecución inquisitorial contra este tipo de juegos, te diré que, de hecho, en los juzgados prácticamente en ningún momento se tuvo en cuenta a los mismos. De hecho, la hipótesis de que hubieran afectado de algún modo a los hechos fue totalmente descartada. Al final, fueron varios posibles diagnósticos los que propusieron los psiquiatras y psicólogos forenses a Javier Rosado, que demostró ser un tipo inteligente, que incluso llegó a fingir tener una enfermedad mental para poder evitar la pena de prisión (Nota te interés: por si no estás familiarizado con el Derecho , querido lector, la presencia de una enfermedad mental que afecte al razonamiento o la capacidad volitiva puede evitar que una persona sea condenada con una pena de prisión, siendo en lugar de esto recluida en un centro psiquiátrico, o aplicado otro tipo de medida de seguridad, ya que se considera que la misma no es responsable directa de sus actos).

Finalmente, sin embargo, el diagnóstico con más peso fue la psicopatía, un trastorno de la personalidad caracterizado por falta de empatía y comportamiento antisocial (aunque como todos los trastornos de personalidad, no todos se manifiestan exactamente igual y no todo el mundo muestra los “síntomas” del mismo modo).

Javier Rosado fue condenado a 42 años de prisión. Su cómplice (sospecho que por el atenuante de ser un menor de edad) fue condenado a 12 años. Hoy, Javier ya se encuentra finalmente en libertad, aunque alejado de la vida pública y los medios de comunicación. 

Por si sientes curiosidad por conocer más del caso, más abajo dejo un enlace, con una exposición mucho más clara y profunda del mismo, publicado en la revista Criminología y Justicia, y escrito por Paz Velasco de la Fuente.

Película basada en los hechos que en
esta entrada tratamos


Sin embargo, la herida ya había quedado hecha. Actualmente, todavía hay quien desconfía de los juegos de rol, o más bien, de lo que estos puedan provocar a las personas, desconociendo totalmente su funcionamiento. ¿Crees que no es así? Un amigo tuvo que ocultarle durante mucho tiempo a su madre que jugaba, porque esta se lo había prohibido. Esto, evidentemente, no es culpa de ella. Tan solo se formó una opinión en base a lo que podría haber escuchado o leído. Y he aquí el meollo de la cuestión: el poder que tienen los medios de comunicación a la hora de influir en la opinión de las personas. Y ya no solo es en casos de la criminalidad o los juegos de rol, sino en multitud de otros campos. Por eso, y precisamente en campos tan duros como el de tratar el crimen, los periodistas deben estar altamente informados, huyendo de cualquier tipo de sensacionalismo que pueda revertir negativamente en la objetividad de la noticia que escriba. Por si no entiendes a qué me refiero con objetividad, aquí un extracto de “Una Necrosis Similar”, escrita por Rafael Torres para el periódico “El Mundo”, el 9 de junio de  1994, sobre el caso que estamos tratando:

“Los videojuegos, y seguramente también ciertos dibujos animados de la televisión, producen hemitrofia cerebral a medio plazo, pero los juegos de rol provocan necrosis fulminantes en los tejidos de la cabeza y del corazón. Ideados para imbéciles profundos, o bien para volver profundamente imbécil al que todavía no lo es (…).”

Objetivo, ¿Eh?

Por cierto, por si queda algún atisbo de duda, los juegos de rol no son nada peligrosos, y sí muy beneficiosos según los estudios (véase abajo del todo).

En conclusión, lo que realmente quería tratar con todo esto no es exclusivamente exponerte un caso que sucedió hace unos años de una manera muy llamativa y trágica. Lo que pretendo con este texto es concienciar de la enorme influencia que pueden tener los medios en la gente de a pie, y en la responsabilidad a lo que ello conlleva. Por tanto, informémonos continuamente. Antes de escribir o hablar de algo sobre lo que no sabemos (mucho o nada), tomémonos un momento para reflexionar. Y precisamente a ti, periodista interesado en el mundo del crimen, te lanzo un mensaje de especial relevancia, de palabras de Ben Parker: “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”.

Y a ti, lector habitual, te reitero lo que siempre trato de transmitir: no te conformes con la información que llega a ti; continúa informándote. Contrasta tu información, amplia tus conocimientos para tener una visión crítica. No dejes que opinen por ti. 

Y a la madre de mi amigo: pruebe el rol, maldita sea.





Enlaces de interés

http://www.via-news.es/index.php/libros-principal/libros/543-blank-99405443 - Creer lo Increíble: libro sobre las verdades y las mentiras respecto a los Juegos de Rol.

http://www.filmaffinity.com/es/film275314.html - Película basada directamente en el caso del crimen del Rol. 

http://dreamers.com/defensadelrol/articulos/rafatorres.htm - Una Necrosis Similar, artículo completo de Rafael Torres

http://cj-worldnews.com/spain/index.php/es/criminologia-30/perfiles-criminales/item/2844-jugar-a-matar-el-asesino-del-rol - Jugar a matar. El asesino del rol. Artículo de Criminología y Justicia de Paz Velasco de la Fuente.

http://rabida.uhu.es/dspace/handle/10272/4248 - Videojuegos como dispositivos culturales: las competencias espaciales en educación (No solo trata los beneficios de los videojuegos, sino también de los aportados por los juegos de rol, estrategia, etc.). 

lunes, 19 de enero de 2015

Las Nueve Falacias del Crimen

Como bien sabes, muy respetable lector, actualmente parece existir un grandísimo manto de ficción que cubre a la criminología. Y no me estoy refiriendo solo a aquello que las series de televisión o la literatura nos muestran (en la mayoría de los casos una realidad muy distorsionada), sino también a los propios conocimientos que la sociedad tiene de la criminología. Si ahora mismo, entre tú y yo, cogiésemos a diez personas y les hiciéramos diversas preguntas en cuanto a “cultura general” del delito, estoy seguro de que muchos de ellos, los cuales tan solo tienen los conocimientos que han podido adquirir de la sociedad o su propia experiencia, nos transmitirían una visión sesgada de lo que realmente es el acto criminal y todo lo que lo orbita.

Crime and Everyday Life.

Por ello, y pensando siempre en sorprenderte, he rescatado de un texto escrito por el profesor Marcus Felson las que él llama “Crime Fallacies”, o falacias del crimen. El propio texto se adjunta, mucho mejor explicado, en el libro que señalo a la izquierda (nuevamente en inglés).

¿Quién es Marcus Felson? Es un famoso criminólogo, actualmente profesor en la Universidad del Estado de Texas, y reconocido por su aportación al campo de las teorías situacionales de la criminalidad con su teoría de las actividades rutinarias. Intentaré hablar más adelante de él, pero ahora mismo basta con decir que sus teorías propugnan que a la hora de llevar a cabo un delito, un delincuente se guía por los costes y beneficios que esto puede reportarle, racionalizando sus acciones. Es en su explicación del fenómeno delictivo cuando propone estas nueve concepciones erróneas sobre el crimen, con el fin de “desmitificar” el hecho criminal, y poder plantear medidas preventivas aplicables a la delincuencia de manera realista. Sin más, pasemos a ver cuáles son. Seguro que te resultan interesantes:




1. La falacia del drama.

Los delitos que conocemos, en realidad, son menos espectaculares y dramáticos de lo que imaginamos. Los medios de comunicación, entre otros elementos, son los que contribuyen a mitificar los crímenes, y a mostrarlos como más extraordinarios de lo que realmente son. Así que, por un lado, ni todos los crímenes son fruto de una elaborada planificación (de hecho, la mayoría de ellos suelen ser fruto de los nervios del momento), ni es común la existencia de asesinos en serie, ni los asesinatos o violaciones representan la mayor parte de los delitos que se llevan a cabo, siendo bastante raros en general. Y por supuesto, hay una tasa mucho menor de criminalidad respecto a lo que podríamos suponer.

2. La falacia del sistema de justicia y la policía.

En muchos casos, sobreestimamos la utilidad de la policía y el sistema de justicia en la prevención y castigo de los crímenes. La policía, en realidad, suele realizar patrullajes y recogida de información, y solo en pocas ocasiones tienen la posibilidad de asistir al delito en directo. Así, un aumento de policía en muchas ocasiones no implica una reducción de las tasas criminales, y no todos los delitos llevados ante la justicia son posteriormente procesados y/o castigados.

3. La falacia o mentira del “yo no soy….”

Esta falacia pone de manifiesto la falsa creencia de que nosotros nunca cometeríamos un delito. En realidad, en multitud de ocasiones cometemos delitos (por ejemplo, la piratería), lo que pasa es que o bien no lo sabemos, o en nuestro círculo o cultura la actividad en concreto no está considerada un delito.

Marcus Felson (derecha)fue investido Doctor Honoris Causa por la Universidad
 Miguel Hernández de Elche (UMH), mi alma mater.
4. La falacia de la juventud inocente.

Aunque el imaginario popular sitúa al delincuente como un hombre de mediana edad (y busquemos suponer a nuestros jóvenes como personas relativamente “inocentes”), en realidad los crímenes son mucho más comunes durante la adolescencia y la veintena de edad, franja de edad en la cual se sitúan la mayor parte de los delincuentes, a partir de la cual el porcentaje de delitos empieza a decrecer en la población.

5. La falacia de la ingenuidad.

En ocasiones pensamos que los delitos son llevados a cabo por personas altamente inteligentes, como James Moriarty de Sherlock Holmes. Nada más lejos de la realidad: dado que las medidas de seguridad hacen cada vez más difícil delinquir, se recurre a los sistemas más sencillos para poder hacerlo. Robar una bicicleta, forzar una puerta de una casa, realizar un tirón de un bolso, etc. No hace falta ser un genio para poder delinquir.

6. La falacia del crimen organizado.

Lejos de lo que la gente piensa, el crimen no suele llevarse a cabo por grandes organizaciones criminales. Si bien en ocasiones se juntan grupos con un motivo común (el tráfico de drogas, por ejemplo), no es habitual que se formen grupos con una estructura jerárquica permanente para llevarlo a cabo (salvo excepciones, como los casos de las mafias, pero esto no es tan común como pensamos).

7. La falacia de la agenda.

Las personas esperamos en ocasiones que otros se ajusten a nuestras perspectivas y valores morales. Sin embargo, esto no suele ser sinónimo de una mayor estabilidad y un descenso de la criminalidad, como demuestran diversos estudios. Por otra parte, un aumento del bienestar económico no siempre implica un aumento de la estabilidad en una nación, como suponen muchas personas. De hecho, en muchas ocasiones los problemas están en la integración y en la cohesión social, y no en la educación o el nivel económico. Algo así es lo que ha ocurrido en el terrible atentado de Charlie Hebdo, del cual ya hablé en esta entrada.

8. La falacia de los límites difusos

No es fácil cuantificar el número de delitos que realmente se llevan a cabo, como tampoco es fácil, en realidad, consensuar la definición de lo que es delito.

9. La falacia de la aleatoriedad del crimen.

Hay gente que piensa que los crímenes pueden ocurrirle a cualquiera, y que además suceden aleatoriamente en tiempo y espacio. Pues bien: en contraposición a estos pensamientos, en realidad los eventos delictivos suelen responder a patrones en tiempo y espacio concretos. Por ejemplo, hay estudios que demuestran que lugares en los que se concentra mucha gente (estadios de fútbol, centros comerciales, etc.) son zonas más proclives a sufrir actos de delincuencia. A su vez, los fines de semana por la noche es más probable que puedan darse un tipo de delito en zonas concretas, y un largo etcétera. Esto, a su vez, nos permite poder llevar a cabo acciones para prevenir los delitos.

Como ves, en realidad en muchas ocasiones aceptamos unos dogmas sin plantearnos siquiera la veracidad de los mismos. Puede que conocieras todas estas “falacias”, o puede que alguna de ellas te haya hecho sorprenderte. En cualquier caso, ese es el poder que radica en aprender: permitirnos adquirir nuevos conocimientos con los que sorprendernos constantemente. Por lo tanto, no nos olvidemos de cuestionarnos las cosas que suceden a nuestro alrededor, tratando de aprender de ellas. Al fin y al cabo, uno nunca sabe cuándo se va a sorprender.

viernes, 16 de enero de 2015

Atrápame...si puedes: psicología aplicada para agentes secretos.

Que hasta la sexta entrada no haya tomado la iniciativa de hablar de mi querida psicología supongo que dice mucho de mí, y de mi situación de estudio actual. Sin embargo, hace poco me crucé con un documento que me llamó altamente la atención, y dado lo interesante que ha resultado su lectura, y su relación con la psicología, me gustaría compartirlo contigo.

No, no vamos a hablar de la película... pero casi.

En primer lugar, te pongo en situación. Como ya comentaba en una entrada anterior, el 11-S lo cambió todo en materia de control, seguridad y vigilancia, sobre todo en lo referido a aeropuertos. Aumentan los controles, así como la severidad de los mismos, con el fin de poder detectar posibles terroristas, drogas, agentes de otros países, etc. Y es precisamente de esto último de lo que vamos a hablar.

Hace relativamente poco tiempo (21 de diciembre de 2014), en la web Wikileaks se colgó un documento muy interesante: una guía para agentes de la CIA sobre cómo poder evitar ser descubiertos durante controles de seguridad en aeropuertos. Es necesario, antes de continuar, hacer un pequeño apunte: el documento se centra en evitar el “secondary screening”, o por tratar de traducirlo de una manera explicativa, el control de seguridad más personal que hay en los aeropuertos (es decir, que un agente te saque de la fila, te haga preguntas, observen qué hay en tu maleta, etc.), en contraposición al “primary screening”, en el cual los oficiales comprueban los visados y documentos de identidad, durante el cual es cuando los agentes pueden sacarte de las filas si notan algo extraño.

Portada del documento en cuestión


Aquí te dejo un enlace al documento, que puede descargarse gratuitamente en Wikileaks. El documento solo se encuentra en inglés, pero es muy corto y sencillo de leer. 

https://wikileaks.org/cia-travel/

Hasta aquí te preguntarás: bueno, pero… ¿Qué tiene que ver todo esto con la psicología? Pues esa es la cuestión: el documento lanza ciertas directrices y consejos sobre cómo evitar ser detectado a través del lenguaje no verbal y corporal, así como en qué se fijan los observadores de los aeropuertos a la hora de decidir a qué personas se les realiza un control más exhaustivo, y en caso de ser interrogados, como pasar el mismo sin llamar la atención. Este documento, a su vez, puede ser utilizado para realizar una mejora de las técnicas de detección en aeropuertos, o para enseñar a un vigilante los elementos que alguien tratará de ocultar para entrar por una aduana. Vamos a analizarlo por orden.


En primer lugar, ¿En qué elementos se fijan las autoridades a la hora de seleccionar a qué individuos se les realiza un control secundario, y por lo tanto, tratarán de ocultar los agentes?

Elementos conductuales: cualquier elemento que implique nerviosismo puede provocar que a una persona se le realice un control secundario, y esto es algo que precisamente los agentes encubiertos buscan evitar. Manos temblorosas, respiración muy rápida sin ningún motivo aparente o evitar el contacto visual, son algunos de los elementos que pueden llamar la atención de los observadores (observadores que, en muchas ocasiones, están vestidos de paisano, o bien que observan a los viajeros a través de cámaras de seguridad).

Anomalías en el equipaje y los tickets: elementos que en combinación pueden resultar sospechosos podrían ser el haber pagado el billete al contado, conseguirlo el día antes o que el billete sea solo de ida. Esto puede llamar la atención unido a ciertos elementos, como puede resultar la falta de equipaje (y que el que lleven no esté facturado, sino que sea de mano), que el equipaje incluya demasiados objetos nuevos, que sea desproporcionado en cuanto al tiempo que vamos a pasar allí, etc.

En segundo lugar, puede que los agentes sean llamados a realizar un control secundario por azar, o por haber llamado la atención. ¿Qué elementos van a tener en cuenta las autoridades del aeropuerto a la hora de realizar las preguntas y el chequeo?

-Los inspectores se van a fijar en el lenguaje verbal, pero también en el no verbal, en su conducta y en sus manierismos (gestos exagerados) durante el interrogatorio.
-Además, los inspectores van a realizar preguntas para ver si todos los elementos de sus motivos de viaje encajan, así como tu equipaje y tus billetes.
-Las entrevistas pueden alargarse durante horas, cumpliendo esto una doble función: dar tiempo a los agentes a corroborar la historia con datos externos, pero también para aumentar la presión que sienta la persona que está llevando a cabo un hipotético acto ilegal.

Finalmente, en la última hoja del documento, hay un pequeño resumen con consejos sobre cómo hacer frente al propio interrogatorio. ¿Qué consejos se proponen al agente?

-Contestar con respuestas simples y plausibles a las dos principales preguntas: “por qué estás aquí” y “dónde te vas a quedar”.
-Asegurarse de que no solo el equipaje y los billetes, sino la forma de vestir, el lugar donde va a alojarse e incluso hasta la presencia en la web, encajen con el perfil que ellos presentan.
-Evitar elementos verbales y paraverbales que levanten sospechas sobre ellos. Así, las personas mentirosas suelen realizar largas pausas entre preguntas y respuestas, o sonidos como “ah” o “um”. A su vez, se reajustan la ropa con asiduidad, respiran profundamente, tragan saliva o se muerden los labios. Y por otra parte, dan respuestas altamente específicas, utilizando comentarios como “a decir verdad”, “juro por Dios” o “para ser sincero”.

El cuerpo puede arrojar la información
que nuestras palabras esconden.

Como ves, la psicología (y en este caso, la psicología del testimonio y del comportamiento no verbal) puede jugar un papel muy importante en la detección de criminales. Tanto es así, que la propia CIA entrena a sus agentes para mantener ciertos indicadores conductuales bajo control. Más adelante hablaremos sobre otras utilidades que pueda tener la psicología en el campo de la detección, la intervención y el tratamiento de criminales, pero espero que este post haya llamado suficientemente tu atención para seguir leyendo sobre el tema. Esta entrada, como ya he comentado, puede ser una autocrítica para aquellas personas encargadas de llevar a cabo políticas de seguridad en aeropuertos, y por otro lado, también puede impulsar el entrenamiento de vigilantes en la detección de elementos psicológicos que delaten a las personas con objetivos ilegales. Al fin y al cabo, es importante que tengas algo en cuenta: como nombraba al principio, las ciencias criminológicas son puramente multidisciplinares. Por ello, no te engañes; no basta con conocer un campo de la criminología. Ábrete a todo conocimiento que puedas adquirir. Como citaba el señor Holmes:

        “Nuestras ideas deben ser tan amplias como la naturaleza si aspiran a interpretarla”