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sábado, 1 de agosto de 2015

El miedo al crimen como instrumento de manipulación.

Hace menos de un mes que expuse frente al tribunal de la universidad Pablo de Olavide mi trabajo de fin de máster, titulado: “C2MD: desarrollo y aplicación de un cuestionario de medición de miedo al delito en la ciudad de Sevilla”. Sí, lo siento, quizá el título es tan pedante como yo introduciendo un post hablando de mí mismo. Sin embargo, y dado que la temática del miedo al delito me parece muy interesante, llevaba tiempo dándole vueltas a hacer una entrada sobre ella, y finalmente no fue en la exposición, sino en mi solitario viaje en coche a Sevilla donde me asaltó la idea.

Te pongo en situación: como ya podrás imaginar, yo estaba algo nervioso por el tema de la exposición. Si bien luego la disfrutaría mucho, en ese momento estaba dándole vueltas a los datos que tenía que plantear frente al tribunal al día siguiente. Después de un rato pensando en la presentación, finalmente decidí distraerme un poco poniendo un par de podcast que me había descargado de Milenio 3 (programa que, pese a haber terminado hará cosa de un mes, siempre recomendaré: no seas necio, no todo tiene que ver con OVNIs, hay programas realmente interesantes y totalmente veraces y “científicos”, como el que me inspiró a escribir sobre la historia real del hombre del saco en España).

El caso es que el programa en cuestión se llamaba “nos programan así”. En él, Santiago Camacho contaba cómo desde la Segunda Guerra Mundial, se habían refinado los programas de publicidad y manipulación de masas (la llamada ingeniería social), haciendo que los mismos no se limitasen a exponer hechos objetivos, sino que “atacaran” a los valores y creencias de los individuos, a través de la aplicación de la psicología a estas disciplinas. Un ejemplo práctico sería el siguiente:

  • Ejemplo previo a la introducción de elementos psicológicos: “compra nuestros coches, son los más rápidos y los más seguros” Se presenta el coche en pantalla, y poco más.

  • Ejemplo posterior a la introducción de elementos psicológicos: “solo los verdaderos hombres son capaces de domar nuestros coches… ¿Y tú, serías capaz?”, mientras un actor famoso, acompañado de una señorita de buen ver cuyo comportamiento no verbal deja entrever que se siente sexualmente atraída por el actor famoso conducen el coche.


Curioso, ¿eh? En realidad como ves no es nada del otro mundo, pero es una aplicación muy inteligente de la psicología (sin entrar a debatir sobre lo ético de esas prácticas). Si tienes interés en ver más ejemplos, dejo un enlace al final de este post para que puedas escuchar el programa de Milenio 3, sinceramente creo que no tiene desperdicio.

Puede parecer una tontería, pero he visto estudios que precisamente hablan de que cada color transmite algo. Esto es aplicado actualmente en el marketing y la publicidad. 


El caso es que la utilización de la “ingeniería social” (así se llama esta disciplina) me dejó pensativo, mientras repasaba nuevamente mi trabajo de fin de máster. Al fin y al cabo, el miedo se trataba de otra variable psicológica con la que se podía influir a la población. De hecho, y sin ir más lejos, en un apartado llamado “la importancia del miedo al delito” de mi investigación apuntaba que este miedo era capaz de provocar consecuencias de magnitud mayor que los propios delitos que las provocaban. Vamos de nuevo con ejemplos:

  • El tratamiento por parte de los medios de comunicación sobre los asesinatos llevados a cabo por Jack el Destripador creó una sensación de miedo que llevó al propio cuestionamiento sobre la capacidad de la policía para proteger a los ciudadanos en Londres (es decir, una sociedad entera se queja de la actuación de la policía por el miedo a los delitos cometidos por Jack el Destripador).

  • La huida de las clases más pudientes del centro de Chicago para establecerse en los suburbios, huyendo de las altas tasas de criminalidad (o lo que es lo mismo, un éxodo masivo de clases pudientes por el miedo a ser víctima de un crimen en el centro de la ciudad).

  • En la actualidad, las estadísticas arrojan que se teme más ser víctima de un delito mundano que a un ciberdelito. Sin embargo, las mismas estadísticas demuestran que es mucho más probable sufrir un ciberdelito. Aquí por tanto entra en juego el miedo derivado de la experiencia y de la magnificación de los delitos “de contacto”.

  • Como último ejemplo, el crimen del rol (que ya tratamos en esta entrada) provocó durante muchísimos años (y todavía algunas personas siguen creyendo lo mismo) que los juegos de rol provocaran conductas criminales en las personas que los jugaban. Las investigaciones, por supuesto, demostraron lo contrario, pero ahí está el poder del miedo.


Disculpa que me esté centrando tanto en poner ejemplos, pero el hacer hincapié en ellos es porque quiero que seas capaz de ver que las consecuencias de un crimen no se acaban en el mismo, sino que son capaces de trascender y provocar, como provocaría la ingeniería social, cambios de conducta en base a introducir elementos que afectan a nuestro procesamiento psicológico de las situaciones.

Y esto hace que llegue al núcleo de mi reflexión. Precisamente, el otro día estaba escuchando otro podcast, este mucho más antiguo y que no he logrado encontrar (aunque también es de Milenio 3) que hablaba sobre las incongruencias que existían en cuanto a todo lo sucedido durante el atentado del 11 de Septiembre de 2001 (el atentado de las Torres Gemelas en Nueva York). Se hablaba de que la demolición podía haber sido controlada, de que realmente la estructura de los edificios era a prueba de impactos tales como los que sufrió, etc. Seguro que alguna vez te has cruzado con algún programa sobre el tema, así que tampoco me extenderé. De todos modos quiero dejarte bien claro que ni le doy ni le quito credibilidad a la versión oficial, tan solo me limito a reflexionar sobre el tema.

Y precisamente esa reflexión me llevó a pensar en lo siguiente: en todos los ejemplos que yo utilizaba (y he utilizado más arriba) sobre el miedo al delito, estos han sido derivados de hechos provocados precisamente por criminales (individuos abiertamente conocidos, en los cuales no hay ningún atisbo de duda). Sin embargo, ¿Y si un gobierno (o un grupo afín a los intereses de un país, entiéndase) decidiese poner en marcha un crimen tan atroz como podía ser el crimen del 11-S, provocando una catástrofe que el mundo no olvidaría nunca, y que derivaría posteriormente en un miedo y una ira que fueran capaces de producir que todo un pueblo apoyase una decisión tan dura como entrar en una guerra?

Lo sé, en este momento me estarás llamando de conspiranoico para arriba. En realidad puede que tengas toda la razón, no te lo niego. Sin embargo, el otro día leyendo un libro que he adquirido sobre la segunda guerra mundial, vi como los alemanes se “auto-provocaban” ataques en las fronteras (creo que en Polonia fue un ejemplo, o tal vez en Austria, no lo recuerdo bien) para justificar sus invasiones a los países vecinos. Y tras leer eso, llevar varios días dándole vueltas a la temática de la ingeniería social, haber trabajado con el miedo que pueden producir los crímenes, e incluso haber sido testigo de cómo una masacre como la de Charlie Hebdo provocó que los principales partidos de gobierno legislaran para sacar adelante una ley sobre la prisión perpetua revisable (de la cual tengo muchas ganas de hablar) aprovechando precisamente la rabia y el miedo coyunturales de la gente, no me parecía tan absurdo plantearme hasta qué punto un grupo de individuos, más o menos conocidos, pueden ser capaces de utilizar el miedo como un instrumento de manipulación.






Tres cosas antes de cerrar por hoy.

En primer lugar, muchas gracias a todos los visitantes que han pasado por aquí, y que han hecho que las dos últimas entradas duplicasen en visitas al resto. Por supuesto, también creo que tendrá que ver con que son contenidos algo más “útiles” o curiosos que otros. Si bien sigue gustándome postear curiosidades o reflexiones como la de hoy, trataré de subir más entradas sobre libros, películas, etc., que atraen bastante más a la gente.

En segundo lugar, quiero dejarte aquí el enlace del programa de Milenio 3 “nos programan así”, del cual solo puedo decir que es realmente interesante, y que creo que sirve para ilustrar mucho más todo lo que yo he intentado plantear en esta reflexión.

http://cadenaser.com/programa/2015/04/19/milenio_3/1429401536_793361.html

Por último, quiero lanzarte un pequeño guante a ti, lector, dado que estoy buscando algún libro que trate sobre lo que aquí he definido como ingeniería social. Me da igual si está en inglés o en castellano, el caso es que me gustaría poder localizar algo para leer sobre el tema. Hasta el momento lo único que he encontrado es uno que habla sobre ingeniería social, pero aplicada a los ordenadores (que no es precisamente lo que estoy buscando, aunque quizá pueda haber confundido el término, no estoy seguro). Si encontrases algo, o conocieses de algún libro, por favor, no dudes en dejarme un comentario o indicarme a través de algún mensaje privado el título.

Muchas gracias, querido lector.



jueves, 4 de junio de 2015

10 películas que todo criminólogo debería conocer.


Me encanta el cine. Como los videojuegos, como la lectura. Creo que son auténticas maravillas transmisoras del saber, el paso definitivo de la transmisión oral y escrita a la transmisión audiovisual. El cine nos hace reir, llorar, sentir temor, excitarnos, e incluso aburrirnos. Una herramienta capaz de provocar en nosotros tal abanico de reacciones nunca debería ser tomada como un mero instrumento de entretenimiento. Porque sí, el cine es entretenido, pero también puede resultar profundamente instructivo, en tanto que nos lleva a reflexionar sobre temas tan variados como complejos.

Por supuesto, la criminología y la psicología son temas recurrentes en la práctica cinematográfica, como elementos imposibles de disociar de la propia naturaleza del ser humano. Y es por ello que hoy, rompiendo un poco con la temática habitual de lanzarte datos puramente teóricos, quiero dar el paso de recomendarte ciertos títulos de películas que quizá te interese visualizar en tus ratos libres. Desde luego, como títulos cinematográficos no tienen parangón, pero lo realmente importante es que todos ellos guardan una estrecha relación con los temas que habitualmente tratamos aquí.

Espero que los disfrutes. Allá vamos.



1. El silencio de los corderos.


Quizá la película más clásica de toda esta lista. A los profesores y divulgadores de criminología y psicología forense se les llena la boca recomendando esta película, ¿Por qué iba yo a ser menos? La situación en la cual un asesino ayuda a atrapar a otro asesino está basada (sospecho, no lo he confirmado) en un caso real: el de Ted Bundy, quizá uno de los asesinos en serie más famosos. El mismo, con el fin de retrasar su ajusticiamiento, colaboraba con la justicia a través de cualquier medio, incluso ofreciendo su conocimiento para atrapar a otros criminales como él.

En general, una película muy recomendable, con un brillante Anthony Hopkins en el papel del doctor Lecter, quizá uno de los asesinos más profundos de la historia cinematográfica. Si queréis profundizar, os recomiendo la serie que salió hace pocos años, todavía en activo, llamada Hannibal (todavía más profunda si cabe).

2. Un método peligroso.


Película que trata sobre la relación existente entre Sigmund Freud y Carl Jung. Si has logrado pasar los primeros meses en la carrera de psicología encontrarás esta película curiosa, dado que representa a dos grandes pioneros de la psicología en general y del psicoanálisis en particular. Si bien se centra en su mayoría en el propio Jung y en sus… terapias, creo sinceramente que cualquier psicólogo debería ver esta película.

3. Copycat


Esta es una película que conocí de pura casualidad, pero que resultó ser más interesante de lo que me esperaba. Trata de una analista criminal y de cómo su vida se ve truncada por la aparición de un asesino, que además tiene la particularidad de (aviso: pequeño spoiler) imitar los delitos llevados a cabo por otros asesinos famosos. La particularidad que tiene esta película es que realmente existen los asesinos que imitan a otros asesinos, de ahí el término copycat, utilizado en lengua inglesa para definirlos.

4. Zodiac.


Se trata de una pequeña adaptación de uno de los casos más sonados de la criminología, el del asesino del Zodíaco. Evidentemente introduciendo algo de ficción de por medio, se trata de una película bastante entretenida, que permitirá conocer pequeñas pinceladas de este famoso caso. Por cierto, por si te lo estás preguntando, todavía hoy en día no ha sido hallado el culpable. Ah, y nada que ver con lanchas.

5. Te doy mis ojos.


Sí, es española. No, no apagues todavía. El cine español lleva unos años dándonos muchas alegrías e historias muy interesantes, y esta es una de ellas. Como punto de encuentro entre la criminología y la psicología forense, la película narra la historia de una mujer en pleno ciclo del maltrato, y sobre cómo la personalidad de la misma se ve afectada por todo esto. Yo conocí esta película como parte de un ejercicio de un curso, y la verdad, es bastante gráfica para entender el problema de la violencia de género, conocer cómo se desarrolla la misma, y entender los perfiles tanto de víctima como de agresor. Muy recomendable.

6. El experimento.


Nuevamente un guiño a los psicólogos y a la psicología social, El experimento es una película creada para imitar el famoso experimento de la cárcel de Stanford, en el cual se dividió a un grupo de personas normales en dos grupos: unos representarían a guardias, y otros a prisioneros. Representa muy bien cómo la asunción de un rol puede cambiarnos a muchos, pero sobre todo representa a la perfección una de las nueve falacias del crimen (de las cuales hablé en esta entrada): la falacia del “yo no soy”.

7. La ola.


Esta película es algo menos conocida, pero también muy interesante, en línea además con la anterior. Esta precisamente trata sobre la importancia que puede tener la pertenencia a un grupo social, y el impacto que la identidad y roles de ese grupo puede tener en nosotros. Si te preguntas qué tiene que ver esto con el crimen, te recordaré que precisamente el sentimiento de pertenencia a ciertos grupos unido al aislamiento social al que someten otros puede ser, según la sociología, un factor de riesgo para la generación de una conducta criminal.

8. Cadena perpetua.


Dejando de lado lo interesante que resulta la película en general (y yo no soy demasiado aficionado al cine de prisiones), trata un tema que, pese a no estar demasiado en boga, resulta un controvertido debate en el campo de la criminología, la psicología y el derecho penal: ¿Cumplen las cárceles una función de rehabilitación? ¿Deberíamos siquiera plantear la prisión como rehabilitación, o tan solo como castigo? ¿Y si solo fuera un “time out”, o la exclusión de individuos incorregibles de una sociedad de hombres pacíficos? Como verás, en esta película se muestra cómo los individuos, lejos de rehabilitarse, se adaptan más y más a la vida de la cárcel, llegando a darse situaciones en las cuales los presos no saben enfrentarse al mundo exterior. Muy interesante para reflexionar sobre el tema, pese a lo controvertido del mismo.

9. Minority Report.


Tengo que confesarte algo: todavía tengo pendiente esta película. Y sin embargo, es tan nombrada en ciertos ámbitos de las ciencias criminales (sobre todo los referidos al análisis de inteligencia) que es complejo no conocer ya a la perfección su argumento. ¿Y si pudiéramos detectar qué individuos van a cometer ciertos hechos delictivos antes de que se llegasen a cometer? ¿Estaría justificado el detener a alguien solo por “dar un perfil” de criminal? En esta película se cuestionan temas como el libre albedrío, la predisposición (muy en la línea de las teorías biologicistas de Lombroso, salvando las distancias) y el límite ético del uso de las técnicas de detección de perfiles de riesgo.

Por cierto: quizá la película esté contada en un tono de ciencia ficción, pero créeme… la criminología no está tan lejos de esa ficción actualmente.

10. Psicosis



Cierro esta lista con quizá una de las películas más conocidas, quizá por su antigüedad, quizá por su director, o quizá por lo rompedora de la misma para la época: Psicosis. Sobre esta, prefiero guardarme toda descripción del argumento. Huelga decir que es una película algo clásica en blanco y negro, pero creo firmemente que te gustará. Sobre todo, por el peso que la psicología tiene sobre el principal antagonista. Sin duda, la perfecta historia del criminal con trastornos psicológicos llevada al cine, y probablemente precursora del miedo que actualmente existe por la “supuesta peligrosidad” de los trastornados mentales.





Y esto ha sido todo. Si te ha parecido una experiencia interesante, en próximas actualizaciones procuraré repetir el experimento de unir elementos de cine (u otras temáticas, como los nombrados videojuegos, series o libros de diversa índole) con criminología y psicología. En cualquier caso, no dudes en comentarme si echas en falta alguna aportación, con la cual poder enriquecerme yo también.


Un saludo, querido lector.

domingo, 29 de marzo de 2015

El accidente de Germanwings: una triste realidad.

Últimamente, y dada la trágica noticia de un terrible accidente de avión que ha protagonizado nuestras vidas durante esta semana pasada, he visto una y otra vez, en diversos programas de televisión, como una larga lista de pilotos se dedicaba a dar su opinión sobre el accidente. Esto, como compartirás conmigo, es quizá el mejor medio a través del cual el resto de ciudadanos podemos entender bien cómo funcionan las cosas en el mundo del pilotaje y la aviación, lo cual no hace sino más que enriquecernos y permitirnos comprender el por qué ha sucedido tan terrible tragedia.

Sin embargo, esta divulgación que por suerte estamos presenciando sobre las dichas y desventuras del mundo de la aeronáutica nos traen ciertas informaciones que no pueden sino hacernos reflexionar sobre el cómo se llevan a cabo las cosas, y sobre todo, con qué fin. Y para que me entiendas claramente, y dada la temática del blog, me estoy refiriendo a cómo es posible que un individuo que se encuentra de baja médica (concretamente, por motivos psicológicos), en una situación donde claramente no es totalmente poseedor de sus facultades, se encuentre con las vidas de 150 personas en sus manos.

Quizá es muy tarde, o quizá demasiado pronto, para tratar de actuar de manera reivindicativa. Pero sinceramente, no lo entiendo. No entiendo cómo siendo la salud mental tan importante, no entiendo cómo sabiendo que un trastorno mental puede resultar incapacitante o anular las capacidades de un individuo, no entiendo cómo teniendo en tu mano la posibilidad de controlar a través de exámenes psicotécnicos constantes a los individuos que están en puestos de alta responsabilidad, no se lleva a cabo un cambio.

Antes de continuar, voy a poner aquí un enlace a la página de la Organización Mundial de la Salud (OMS) con 10 datos que pueden hacerte ver la importancia que tienen las enfermedades mentales en la vida cotidiana y en el mundo en general. Quizá así entiendas un poco el porqué de mi enfado con todo esto.


Estoy seguro de que todo aquel psicólogo comprenderá por dónde voy. Y no solo hablo de control por parte de algunas empresas (y recalco el ALGUNAS), que parecen más interesadas en los beneficios que en la posible seguridad de los servicios que ofertan. En la Sanidad Española, cada año se convoca una plaza por cada 27 psicólogos que se presentan a las oposiciones para acceder al sistema público de salud. En muchísimas ocasiones (un 43%, según un estudio que pongo más abajo), en la atención primaria el diagnóstico está referido a un problema de salud mental… y este diagnóstico no lo realizan psicólogos o psiquiatras, sino médicos sin especialización en salud mental. Y OJO: no quiero que se interprete que devalúo el trabajo de los médicos, que son grandísimos profesionales que merecen nuestro respeto. Lo que realmente quiero decir es que lo que parece estar devaluado es la importancia que le damos al peso de un trastorno mental en los individuos.

Por supuesto, y según las últimas investigaciones de la fiscalía que está llevando el caso, probablemente el individuo que llevó a cabo este esperpéntico caos estaba diagnosticado previamente, como indica la baja médica rota que han encontrado en su casa. Pero no dejo de preguntarme qué habría pasado si la compañía aérea le hubiese dado importancia a realizar test psicotécnicos más a menudo.

Pero en realidad, tampoco me sorprende. ¿Por qué iba a darle importancia la compañía aérea, si prácticamente nadie se la da? Y ojo, sé que la compañía es alemana, y que el problema que yo trato es español. Pero según tengo entendido, las cosas no son tan diferentes.

En los últimos días, se está planteando una mejora de la seguridad dentro de la propia logística del avión, como la inclusión de tres individuos en la cabina, o la creación de un puesto de descanso y de aseo dentro de la propia cabina. Pero ninguna mención a aumentar el control psicológico sobre los individuos. Supongo que nunca aprenderemos. O quizá aprenderemos demasiado tarde, no lo sé. Pero lo que hoy ha sido para las inocentes víctimas de un avión, mañana puede ser en una fábrica, en un ferrocarril, en el ejército o donde sea. Y todo por no darle la importancia a la salud mental que realmente tiene.

Disculpa el tono de esta entrada. En realidad no persigo un objetivo concreto, tan solo indicar una carencia actual. Y bueno, como decía antes, estoy enfadado. Y triste, la verdad, porque ha sido una desgracia terrible. Pero al menos, aprendamos de las desgracias. Que al menos esas pobres personas no hayan muerto en vano. Tratemos de impedir que terribles accidentes como este no vuelvan a suceder. Cambiemos esta triste realidad.


Fuente: lavozdegalicia.es





Para intentar mostrar aunque sea algo que me ha hecho alegrarme estas semanas, aquí tienes esta noticia: http://www.elpais.com.uy/mundo/emotivo-mensaje-piloto-germanwings-pasajeros.html



http://www.redaccionmedica.com/contenido/images/sm3504315.pdf El tratamiento de problemas psicológicos y de salud mental en atención primaria, de Eliana Moreno y Antonio Moriana.

jueves, 5 de febrero de 2015

Decálogo para formar un Pequeño Delincuente: "Reflexiones de un Juez de Menores", de Emilio Calatayud

Hoy voy a desviarme ligeramente de los temas que suelo tratar contigo, querido lector, para comentarte una curiosidad que he podido encontrar hoy navegando por la red. Y en esta ocasión, el tema no será específico de la criminología, sino que también es interesante desde el punto de vista de la psicología general y del desarrollo, amén de ser bastante actual. Hoy lo que te traigo son un par de documentos: un pequeño extracto de un libro y una conferencia. Te pongo en situación:

Emilio Calatayud
Ayer en clase vimos un vídeo (cuyo enlace colgaré abajo del todo) en el cual el juez Emilio 
Calatayud, conocido por el tipo de sentencias pioneras que suele imponer (en lo referente a la educación y la orientación de las mismas) en los juicios de delitos cometidos por menores, charlaba, de una manera bastante amena e interesante, sobre la relación entre los elementos propios de la actualidad y la crianza y posible desviación criminal de un hijo. ¿Cómo influyen las nuevas tecnologías en la posibilidad de una persona de llevar a cabo una conducta criminal? ¿Somos más blandos en la crianza ahora que antes? ¿Es lícito el trato “excesivamente democrático” que se tiende a dar a los niños, frente al trato “excesivamente autoritario”? Todas estas y otras preguntas puedes verlas respondidas en la charla que el juez imparte. La verdad es que el vídeo no tiene desperdicio alguno, y si tienes tiempo suficiente en casa y suficiente interés, te recomiendo que le eches un vistazo. Además, te lo recomiendo encarecidamente si eres padre o madre.

Y por otra parte, en el video el juez hace referencia a un decálogo que él mismo escribe sobre cómo “desarrollar un pequeño delincuente”. He aquí el meollo de la entrada de hoy, ya que me ha parecido tan curioso que me gustaría compartir esta parte de su libro contigo. Por si al terminar de leer la entrada sientes curiosidad, he dejado abajo del todo un enlace al libro, llamado “reflexiones de un juez de menores”. Vayamos ahora con el famoso decálogo y comentémoslo un poco, a ver qué opinamos los dos.




  1. Comience desde la infancia dando a su hijo todo lo que pida. Así, crecerá convencido de que el mundo entero le pertenece.

    Demasiada gente actualmente intenta que su hijo pueda disponer de todas las comodidades de las que ellos mismos no pudieron disponer. Esto es, en realidad, un arma de doble filo: si bien es importante que los niños puedan sentirse cómodos y tengan cubiertas sus necesidades, no hay que confundir el ser buen padre con darle todo a un niño. Sobre todo, porque llegará un momento en que el niño se acostumbrará a que se lo den todo.

  2. No se preocupe por su educación ética o espiritual. Espere a que alcance la mayoría de edad para que pueda decidir libremente.

    Si bien yo mismo soy partidario de una educación menos autoritaria y más basada en el diálogo, desde pequeños debemos intentar enseñar a nuestros hijos la importancia de la educación. Y no hablo de una educación religiosa (eso queda en función de la persona), sino de normas de educación cívica y morales. Cuando crezca, ya decidirá la legitimidad de las mismas.
  3. Cuando diga palabrotas, ríaselas. Esto lo animará a hacer cosas más graciosas.

    En términos de psicología conductista, esto es puramente un refuerzo positivo, lo cual lo único que hará es aumentar la probabilidad de que la conducta se lleve a cabo. Y lo que hoy puede parecer una broma, mañana puede ser una falta de educación.
  4. No le regañe, ni le diga que está mal algo de lo que hace. Podría crearle complejos de culpabilidad.

    Al contrario de lo que la gente piensa, la inmensa mayoría de los niños son fuertes. Decir que algo está mal, dicho de una manera propicia, no le causará ningún dolor, complejo o trauma de ningún tipo, sino que le enseñará que hay cosas que no deben hacerse de un modo concreto. Y por supuesto, regañarle no implica necesariamente pegarle. Hay una larga escala de grises entre el pasotismo y el castigo físico.

  5. Recoja todo lo que él deja tirado: libros, zapatos, ropa, juguetes. Así se acostumbrará a cargar la responsabilidad sobre los demás.

    Precisamente, el niño debe aprender desde bien pequeño a ser responsable de sus actos y de sus cosas. Esto permitirá que en el futuro sienta que tiene el control sobre sus cosas, y a su vez que se sienta responsable de su entorno y de sí mismo. Debemos ayudarle a que aprenda a hacer las cosas de manera autónoma, no hacer las cosas por él.

    ...Entenderé que no estás pensando en enseñar a cocinar "autónomamente" a tu niño de 6 años.

  6. Déjele leer todo lo que caiga en sus manos. Cuide de que sus platos, cubiertos y vasos estén esterilizados, pero no de que su mente se llene de basura.

    Trata de guardar un leve control sobre aquello que lea. Hay libros muy interesantes e indicados para todas las edades. Sin embargo, internet y la telefonía móvil nos dan acceso a muchas, muchísimas lecturas no tan recomendadas. Trata de orientar al menor a lecturas positivas y reflexivas.

  7. Riña a menudo con su pareja en presencia del niño, así a él no le dolerá demasiado el día en que la familia, quizá por su propia conducta, quede destrozada para siempre.

    El aprendizaje vicario, o aprendizaje a través de la observación de lo que otros hacen, es extremadamente común y evidente en los niños de edades jóvenes. Sin embargo, tampoco en los más mayores termina de desaparecer. ¿Quién no ha tenido algún ídolo al que ha intentado imitar o parecerse? Mucho cuidado con cómo nos comportamos frente a los chavales, porque pueden aprender lo peor de nosotros mismos.

  8. Dele todo el dinero que quiera gastar. No vaya a sospechar que para disponer del mismo es necesario trabajar.

    Esto no quiere decir que el niño tenga que ponerse a trabajar sirviendo copas para poder pagarse sus cosas (tal y como está el paro, lo que nos faltaba, ¡Más competencia!). Sin embargo, sí que sería interesante asignarles una pequeña cantidad de dinero conforme se van haciendo algo mayores, siempre a cambio de ciertas tareas que deban realizar para ayudar en casa (para que relacionen el dinero con el trabajo). Y por supuesto, nada de “si lo apruebas todo, te compro la moto”. Por favor.

  9. Satisfaga todos sus deseos, apetitos, comodidades y placeres. El sacrificio y la austeridad podrían producirle frustraciones.

    Esto en realidad se relaciona bastante con lo ya comentado. El niño debe poseer, sobre todo, autocontrol. No podemos dejar que explote a la primera de cambio, y mucho menos darle lo que quiere durante esa explosión de rabia. La máxima “el que algo quiere, algo le cuesta”, es importante aquí. Y sobre todo, que no es más feliz el que más tiene, sino el que menos necesita. Quizá relacionemos un portátil o un videojuego caro con diversión, pero… ¿Acaso no hemos sido felices nosotros jugando con juguetes antes de todo eso?

  10. Póngase de su parte en cualquier conflicto que tenga con sus profesores y vecinos. Piense que todos ellos tienen prejuicios contra su hijo y que de verdad quieren fastidiarlo.
    No hay mucho que comentar aquí. Ante todo, y como siempre te digo, hay que ser crítico. La verdad nunca suele estar en una u otra parte, suele estar en puntos intermedios. Y si no respetamos a las personas que discutan con nuestro hijo, nuestro hijo aprenderá que ciertas personas no merecen respeto.

Aquí el libro dónde se recoge
este decálogo

Y esto es todo por hoy. Espero que lo hayas disfrutado. A mí me ha parecido muy interesante el poder compartir mi reflexión sobre este decálogo contigo. Por supuesto, me queda añadir algo: yo no soy padre. Probablemente, si algún padre pase por aquí, tendrá mucho, muchísimo que decirme al respecto. Evidentemente, la experiencia vale más que cualquier teoría. De modo que estoy a tu disposición si quieres criticarme. Estaré encantado de aprender de ti.





Aquí el enlace del vídeo en cuestión: https://www.youtube.com/watch?v=zZM1OwPbkoY








viernes, 16 de enero de 2015

Atrápame...si puedes: psicología aplicada para agentes secretos.

Que hasta la sexta entrada no haya tomado la iniciativa de hablar de mi querida psicología supongo que dice mucho de mí, y de mi situación de estudio actual. Sin embargo, hace poco me crucé con un documento que me llamó altamente la atención, y dado lo interesante que ha resultado su lectura, y su relación con la psicología, me gustaría compartirlo contigo.

No, no vamos a hablar de la película... pero casi.

En primer lugar, te pongo en situación. Como ya comentaba en una entrada anterior, el 11-S lo cambió todo en materia de control, seguridad y vigilancia, sobre todo en lo referido a aeropuertos. Aumentan los controles, así como la severidad de los mismos, con el fin de poder detectar posibles terroristas, drogas, agentes de otros países, etc. Y es precisamente de esto último de lo que vamos a hablar.

Hace relativamente poco tiempo (21 de diciembre de 2014), en la web Wikileaks se colgó un documento muy interesante: una guía para agentes de la CIA sobre cómo poder evitar ser descubiertos durante controles de seguridad en aeropuertos. Es necesario, antes de continuar, hacer un pequeño apunte: el documento se centra en evitar el “secondary screening”, o por tratar de traducirlo de una manera explicativa, el control de seguridad más personal que hay en los aeropuertos (es decir, que un agente te saque de la fila, te haga preguntas, observen qué hay en tu maleta, etc.), en contraposición al “primary screening”, en el cual los oficiales comprueban los visados y documentos de identidad, durante el cual es cuando los agentes pueden sacarte de las filas si notan algo extraño.

Portada del documento en cuestión


Aquí te dejo un enlace al documento, que puede descargarse gratuitamente en Wikileaks. El documento solo se encuentra en inglés, pero es muy corto y sencillo de leer. 

https://wikileaks.org/cia-travel/

Hasta aquí te preguntarás: bueno, pero… ¿Qué tiene que ver todo esto con la psicología? Pues esa es la cuestión: el documento lanza ciertas directrices y consejos sobre cómo evitar ser detectado a través del lenguaje no verbal y corporal, así como en qué se fijan los observadores de los aeropuertos a la hora de decidir a qué personas se les realiza un control más exhaustivo, y en caso de ser interrogados, como pasar el mismo sin llamar la atención. Este documento, a su vez, puede ser utilizado para realizar una mejora de las técnicas de detección en aeropuertos, o para enseñar a un vigilante los elementos que alguien tratará de ocultar para entrar por una aduana. Vamos a analizarlo por orden.


En primer lugar, ¿En qué elementos se fijan las autoridades a la hora de seleccionar a qué individuos se les realiza un control secundario, y por lo tanto, tratarán de ocultar los agentes?

Elementos conductuales: cualquier elemento que implique nerviosismo puede provocar que a una persona se le realice un control secundario, y esto es algo que precisamente los agentes encubiertos buscan evitar. Manos temblorosas, respiración muy rápida sin ningún motivo aparente o evitar el contacto visual, son algunos de los elementos que pueden llamar la atención de los observadores (observadores que, en muchas ocasiones, están vestidos de paisano, o bien que observan a los viajeros a través de cámaras de seguridad).

Anomalías en el equipaje y los tickets: elementos que en combinación pueden resultar sospechosos podrían ser el haber pagado el billete al contado, conseguirlo el día antes o que el billete sea solo de ida. Esto puede llamar la atención unido a ciertos elementos, como puede resultar la falta de equipaje (y que el que lleven no esté facturado, sino que sea de mano), que el equipaje incluya demasiados objetos nuevos, que sea desproporcionado en cuanto al tiempo que vamos a pasar allí, etc.

En segundo lugar, puede que los agentes sean llamados a realizar un control secundario por azar, o por haber llamado la atención. ¿Qué elementos van a tener en cuenta las autoridades del aeropuerto a la hora de realizar las preguntas y el chequeo?

-Los inspectores se van a fijar en el lenguaje verbal, pero también en el no verbal, en su conducta y en sus manierismos (gestos exagerados) durante el interrogatorio.
-Además, los inspectores van a realizar preguntas para ver si todos los elementos de sus motivos de viaje encajan, así como tu equipaje y tus billetes.
-Las entrevistas pueden alargarse durante horas, cumpliendo esto una doble función: dar tiempo a los agentes a corroborar la historia con datos externos, pero también para aumentar la presión que sienta la persona que está llevando a cabo un hipotético acto ilegal.

Finalmente, en la última hoja del documento, hay un pequeño resumen con consejos sobre cómo hacer frente al propio interrogatorio. ¿Qué consejos se proponen al agente?

-Contestar con respuestas simples y plausibles a las dos principales preguntas: “por qué estás aquí” y “dónde te vas a quedar”.
-Asegurarse de que no solo el equipaje y los billetes, sino la forma de vestir, el lugar donde va a alojarse e incluso hasta la presencia en la web, encajen con el perfil que ellos presentan.
-Evitar elementos verbales y paraverbales que levanten sospechas sobre ellos. Así, las personas mentirosas suelen realizar largas pausas entre preguntas y respuestas, o sonidos como “ah” o “um”. A su vez, se reajustan la ropa con asiduidad, respiran profundamente, tragan saliva o se muerden los labios. Y por otra parte, dan respuestas altamente específicas, utilizando comentarios como “a decir verdad”, “juro por Dios” o “para ser sincero”.

El cuerpo puede arrojar la información
que nuestras palabras esconden.

Como ves, la psicología (y en este caso, la psicología del testimonio y del comportamiento no verbal) puede jugar un papel muy importante en la detección de criminales. Tanto es así, que la propia CIA entrena a sus agentes para mantener ciertos indicadores conductuales bajo control. Más adelante hablaremos sobre otras utilidades que pueda tener la psicología en el campo de la detección, la intervención y el tratamiento de criminales, pero espero que este post haya llamado suficientemente tu atención para seguir leyendo sobre el tema. Esta entrada, como ya he comentado, puede ser una autocrítica para aquellas personas encargadas de llevar a cabo políticas de seguridad en aeropuertos, y por otro lado, también puede impulsar el entrenamiento de vigilantes en la detección de elementos psicológicos que delaten a las personas con objetivos ilegales. Al fin y al cabo, es importante que tengas algo en cuenta: como nombraba al principio, las ciencias criminológicas son puramente multidisciplinares. Por ello, no te engañes; no basta con conocer un campo de la criminología. Ábrete a todo conocimiento que puedas adquirir. Como citaba el señor Holmes:

        “Nuestras ideas deben ser tan amplias como la naturaleza si aspiran a interpretarla”



martes, 14 de octubre de 2014

Análisis del crimen: el pederasta de Ciudad Lineal.

Estoy seguro de que, como persona ávida de información, tú, querido lector, estás interesado en la actualidad política española e internacional, y meditas constantemente sobre las noticias que de ella recibimos. Y, como recordarás de la primera entrada, yo dije que intentaría no limitarme exclusivamente a asuntos teóricos, sino también a eventos reales. Como lo prometido es deuda, voy a intentar que el primer tema que trate el blog sea uno de rigurosa actualidad.
 Sin duda, uno de los casos que más se ha comentado últimamente es el del tristemente famoso pederasta de Ciudad Lineal. Vamos a intentar hacer un breve repaso desde un punto de vista criminológico y psicológico a este caso, intentando hacer hincapié en ciertos datos que pueden resultar de tu interés. Pero antes, un breve resumen para que entres en situación:

El delincuente que nos ocupa es un agresor sexual que ha abusado de cinco niñas desde hace aproximadamente un año (sin contar las tentativas). El caso ha llamado especialmente la atención por la cantidad de información que ha circulado por las redes sobre él, creando además una gran alerta y no menos pánico en la zona de Ciudad Lineal (Madrid). Durante meses, hemos podido constatar casi en vivo como los medios de comunicación se hacían eco de la búsqueda de este personaje, hasta que finalmente fue detenido el día 24 de septiembre. Lejos de acabar aquí, la repercusión mediática de este caso parece rivalizar poco a poco con el caso de Bretón, quizá (lamentablemente) demasiado conocido para ti. Actualmente, todavía podemos ver como en muchos de los medios de comunicación se hacen eco de noticias relacionadas con su procesamiento judicial.

A partir de aquí, me limitaré a comentar tan solo los datos que más interés puedan suscitar. Si tienes interés en informarte más de la noticia, puedes encontrar una pequeña cronología aquí (aunque solo de los casos más actuales): 


  • El presunto pederasta ha admitido haber sufrido abusos de pequeño. Tanto los abusos que sufrió en su infancia como el abandono por parte de sus padres son temas que correlacionan con la conducta de agresión sexual. Es importante, de todos modos, que recuerdes que correlación no implica causalidad. Es decir, aunque algo esté relacionado, no implica que lo cause.
  • Antecedentes previos. El individuo acusado de haber cometido los crímenes ya fue llevado a prisión por llevar a cabo una agresión sexual a una menor. Y antes de eso, en su expediente consta que fue detenido por tema de tráfico de drogas. Has de saber que, cuanto más joven empieza a delinquir una persona, peor pronóstico tiene.
  • Incapaz de tratar el tema: en muchas ocasiones, las personas que llevan a cabo agresiones sexuales llevan a cabo distorsiones cognitivas de la realidad, haciéndose ver a sí mismos que en realidad no son culpables (por ejemplo, pueden creer haber sido provocados por los menores, algo evidentemente falso). Esto provoca que en multitud de ocasiones no quieran llevar a cabo un tratamiento, pensando que no lo necesitan. Si buscas por Internet, encontrarás ciertos comentarios de los informes que realizaron los psicólogos que le entrevistaron en prisión que te ejemplificarán lo que te digo.
  • Dificultad de elaborar un perfil: a la hora de tratar con delincuentes sexuales, es bastante complejo establecer un perfilamiento psicológico (más que en el caso de los asesinos u otros delincuentes), ya que concretamente este grupo de criminales es muy heterogéneo. Las descripciones que se dieron previamente de él fueron puramente físicas, aunque sí que se llegó a decir que parece ser un hombre que disfruta del desafío.
  • Modus operandi + zona de acción del crimen: sí que podía observarse una pauta en su modus operandi, en el cual se dedicaba a drogar a las menores, las llevaba a casa, las agredía, luego las lavaba y las abandonaba. Además, la zona en la cual supuestamente agredía a las víctimas es relativamente cercana a la zona en la que cometía los raptos y los abandonos posteriores.

Fuente: El País. 



  • Evolución de criminal organizado a desorganizado: si leemos con cierta profundidad los casos, veremos que en el último, el supuesto pederasta pareció cometer más descuidos que en los anteriores, como por ejemplo, no drogar a la víctima, o llevar a cabo el rapto en las cercanías de una central de la policía. Si bien este punto se ha relacionado con su tendencia al desafío, también puede verse relacionado con una progresiva desorganización (es decir, el descuido progresivo) de su modus operandi.
  • Conocimiento de la recogida de pruebas y actividad de la policía: en la actualidad, tantas series de ficción tienen un elemento disuasorio para los criminales, que son capaces de ver cómo los policías tienen unos recursos ingentes para poder detenerles. Sin embargo, también les enseña cómo poder evitar dejar ciertas pistas. El lavar a las víctimas posteriormente respondía a esto último, de modo que el presunto pederasta conocía cómo la policía podría recoger huellas de ADN de la víctima, actuando en consecuencia.
  • Criminalización. ¿Dónde está el supuesto de inocencia? Me guardaba este punto como el último para hacer una reflexión que quería compartir contigo. En el sistema penal español (y en la mayoría, si no todos, de los sistemas penales), el acusado es inocente hasta que se demuestra lo contrario. Esto es llamado presunción de inocencia. Sin embargo, del supuesto autor de este crimen circula su nombre y su cara por Internet desde hace mucho tiempo, siendo usado por los medios de comunicación de manera reiterada. Mi pregunta, como reflexión final, es la siguiente: Yo no aseguro que esta persona sea el pederasta de Ciudad Lineal, aunque tampoco lo descarto. Lo que no me parece correcto es que se haya extendido su imagen por todas partes, y más por los medios de comunicación. ¿Y si resultara no ser culpable? ¿Cómo reaccionarías tú, querido lector, si tu foto copara las fotos de todos los periódicos, si supieras que no has llevado a cabo un crimen? Recuerda: ante todo, es importante mantener la presunción de inocencia. Pero, sobre todo, es importante mantener una actitud crítica.


Y con esto termino la entrada de datos de interés sobre el pederasta de Ciudad Lineal. Si te has perdido un poco con los términos no te preocupes, en futuras entradas clarificaré a qué me refiero con términos como modus operandi o perfilamiento. 


Un saludo, querido lector.


lunes, 13 de octubre de 2014

Bienvenido al Diario de Watson

«No existe una combinación de sucesos que la inteligencia de un hombre no sea capaz de explicar».

Con esta frase del más célebre detective que la ficción nos ha dado, procedo a presentaros este blog.

El Diario de Watson es un espacio a medio camino entre la psicología y la criminología que busca ofrecerte a ti, querido lector, una visión curiosa e interesante de estas dos ciencias, así como información de interés para todos aquellos que, como yo, se encuentren recorriendo el apasionante camino de las ciencias criminales. Quizá hayas notado la referencia en el título a Watson. Evidentemente, no es un título puesto al azar. Puede que, incluso, tu avispada mente ya haya hilado pistas y ha pensado en John Watson, el compañero inseparable de Sherlock Holmes, con el cual resolvía crímenes (si estabas pensado en Emma Watson… ¡Excesivamente avispado, amigo mío!). Pero más allá, si eres altamente perspicaz, habrás notado que bajo el título se guarda una referencia dual, tanto al John Watson de los libros de Doyle como al John Watson de la vida real, creador de la corriente conductista que tanto conocen los psicólogos y tanto me interesa a mí.

Aquí tenéis a nuestro "querido" Watson


Si no has logrado encontrar estas referencias, no te preocupes. Para eso estamos aquí, ¿No?

Lejos de bombardear con datos aburridos y tediosos, intentaré mostrarte los elementos más curiosos que yo mismo vaya encontrando por mi camino hacia el conocimiento. Por otro lado, intentaré informarte de otros métodos para que puedas (y podamos) aumentar nuestro saber dentro de estas ciencias, ya sea en forma de cursos que encuentre (o realice), de comentarios de libros, o incluso de publicaciones o jornadas de las que pueda tener constancia.

Intentaré, en la medida de lo posible, hacer todas las referencias posibles a la actualidad informativa, de modo que encuentres la aplicación práctica de lo aquí comentado en ejemplos de la vida real. ¿De qué sirve que te suelte la teoría si no eres capaz de encontrar una utilidad práctica?


Y por último, procuraré compartir mis reflexiones personales contigo, de modo que ambos podamos aprender de la opinión del otro sobre cualquier tipo de temática.


Espero, por último, que seas capaz de mostrarme cuándo me estoy equivocando, pues al igual que tú, yo soy tan solo un mero viajero en esta ruta hacia el conocimiento, y es probable que muchas veces tú tengas las herramientas que yo no he recordado echarme a la mochila. Será un placer que descubramos cosas juntos, créeme. Porque como bien sabes: 



«No existe una combinación de sucesos que la inteligencia de un hombre no sea capaz de explicar».



Un saludo, querido lector. Bienvenido al Diario de Watson.